Mi papá ha andado algo inquieto estos días, porque aunque dicen que Venezuela se está arreglando, la verdad es que no queda claro que es lo que se está arreglando. Las cosas siguen subiendo muy por encima incluso de lo que sube el dólar y eso complica la adquisición de las cosas más básicas.
Cuando papá empezó hacer jabones hace algunos años, lo hizo como respuesta la escasez de ese producto, hoy en día hay de todas las marcas colores, fragancias y tamaños, pero su producto no busca competir directamente con eso, porque son jabones para personas que les gusta lo natural o que su piel tiene necesidades especiales. Sin embargo en estos días, aprovechando que tenía materiales y tratando de reinventarse, ha fabricado un jabón de lavar que intenta competir con otros que ya existen en el mercado.
Y como lo que no se exhibe no se vende, lo ha ido ofreciendo a amigos, vecinos y bodegas cercanas, pero es difícil competir con algunos jabones que tienen tradición de años en el país, así que buscando hacerse un poco más visible decidió ponerse en la calle y exhibir los productos.
Con la finalidad de poder ponerse en la calle con los jabones se le ocurrió la idea de armar un exhibidor portátil, no sé cómo se le ocurrió que podía ser un trípode, así que se puso a ver videos por internet y luego a revisar con que materiales contaba en casa. Hizo su bosquejo y con ayuda de mi novio puso manos a la obra para su construcción.
La idea no era solamente exibir los jabones de lavar sino llevar toda la variedad para promocionar todos los productos, así que con eso en mente, se fabricó el trípode exhibidor.
El resultado fue bastante satisfactorio y llenos de ánimo se prepararon para ir a venta el siguiente día.
Llegó el día y se pusieron el lugar acordado, y durante horas expusieron los productos, sin embargo los resultados no fueron los esperados. Son cosas que pasan, mas no debemos desanimarnos, lo más probable es que no fuera el lugar más adecuado para ello.
No los veo desanimados, no ven este experimento como un fracaso, después de todo un fracaso sería quedarse en casa de brazos cruzados esperando que las cosas caigan del cielo. Yo lo veo como un triunfo y un aprendizaje y los motivo a emprender nuevos proyectos.
Y mientras papá máquina sus nuevos proyectos y traza nuevos bosquejos yo los dejo para irme al trabajo y espero que me cuenten de sus planes y experimentos.
Fotografías de mi autoría tomadas con teléfono redmi 9a. Alguna pudiera aparece en el blog de mi papá @felixmarranz