He matado al dragón;
ese que quemaba mi cabeza llenandome de dudas,
llenandome de miedos.
Las noches son más calmas y al menos,
ahora duermo.
Ya no consumo placebos de vida,
ahora vivo;
ya no ardo pensando, en lo que aun no ha sido.
Quien vive recordando: ya esta muerto,
y quien vive esperando: no ha nacido;
sólo quien está aquí
y al cien sintiendo,
posee el privilegio de estar vivo.