Chan se colocó una mano sobre los ojos y distinguió, a lo lejos, la silueta de su hija. Aún estaba a una legua, más allá del río pero la reconoceria de aquí a la luna porque nadie como ella para entretenerse pisando los morivivis.
Llegó de sorpresa. Su madre con las manos en la cabeza, gritó como una loca.
-Mira viejo, llegó La Niña
La Niña estaba más pálida; cinco años en la URSS le habían despercudido la piel. Vestía un sobretodo, botines y el mismo espendrú con el que posó en la foto. Traía dos maletas repletas de chucherías. Tras los abrazos, limpió el sudor que corría por su cuello y sacó un tocadiscos con dos discos: uno de Boney M y otro con versiones de La Guantanamera.
Apenas se quitó el abrigo que la asfixiaba, Chan le lanzó la primera pregunta:
-¿Y usted qué aprendió por allá, m’hija?
-¿Yo?
-Sí, usted. ¿O acaso fue solo para estar lejos de nosotros?
Mientras tanto, los muchachos y la madre revoloteaban alrededor de las maletas.
-Mira que copas más lindas, viejo. Dos están rotas, pero las usaré de adorno. Y estos estambres son perfectos para tejer una frazada. Mira viejo que botas de gamuza mas lindas te trajo La Niña.
-Entonces, explíqueme, insistió Chan. ¿Qué trajo Usted que sirva?, porque en el radio dicen que están mandando maravillas de allá. Dicen que compraron unas máquinas para cosechar arroz, pero resultaron barredoras de nieve. Ah, el hijo de Esmeralda, que estudió escultura allá, hace unas figuras que dan gusto.
-Bueno Papá, yo estudié Crédito y Circulación Monetaria. Mire, aquí está el diploma.
-Alabado sea el Señor, hubiera aprendido más aquí, en la estancia, o en la cocina con su madre. ¿Pa qué ir tan lejos a estudiar eso, si aquí no hay dinero?
-Nooo, Papá. Yo puedo ser hasta Presidenta de un banco.
-¿De cuál banco, m’hija?, preguntó Chan, arqueando una ceja. Porque el único banco que conozco es el de arena del río, y ahí solo circulan peces.
La hija, sin inmutarse, sacó un libro grueso titulado Como arreglar un país
-Con esto puedo ayudar mucho la economía de esta Cooperativa, Papá.
-Esto no se arregla con libros, m'hija.
En eso, el tocadiscos empezó a sonar y Sombra, el perro, asustado por el nuevo ritmo comenzó a aullar con cierta melancolía.
-Bueno, al menos esto sí funciona, dijo La Niña. - Con música todo va estar bien, Papá.
-Ay, por Dios, exclamó la madre, agarrando una matrioshka. -Mira viejo, qué linda; sacas una y viene otro, y otro, y a otro, tiene más muchachos que yo.
-Acabáramos, eramos pocos y parió Catana*, concluyó Chan poniéndose el sombrero.
*Frase popular muy usada en Cuba para significar cuando son muchos, vienen más para aumentar los problemas.
Estaré dando el 10% de la recompensa a @es-Literatos. Gracias por visitar mi blog. Soy crítica de arte, investigadora social y amante de la cocina. Te invito a conocer más de mí, de mi país y de mis letras.Texto de mi propiedad. Foto de Pixabay.