Solo quedaba esperar

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Walk with me - By Lesley Oldaker

Abandone la comodidad de mi cama a eso de las 10 de la mañana de un día Sábado que prometía ser caluroso. Reaccione con el encendido estrepitante del televisor a todo volumen en manos de mi hermano menor y sus comiquitas, acompañado de unas subitas ganas de orinar cuyo origen provenía del mundo de los sueños, llegando a pasar por mi cabeza velozmente que me había orinado encima -así ocurrió en el sueño-; corrí al baño exaltado dándome cuenta que solo fue un sueño, uno húmedo entre risas pensé -pero no de los usuales o felices-.

Recorrí las paredes de la casa y deambule con extrema torpeza y lentitud el pasillo que conecta la sala con mi habitación, tome asiento, medite mientras me tambaleaba envuelto en somnolencia, luego recordé con tristeza aquello que debía de enfrentar ese día, aquella tarea que tenia que cumplir con obligatoriedad.

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Para mi sorpresa el día estaba nublado, no como era de costumbre; prometía ser uno hermoso, tranquilo y opaco, justo como me gustan. Si, pensaras que es bastante deprimente o incluso común en estos días escuchar este tipo de comentarios; es como la lluvia, hoy en día todos aman la lluvia, pero quien miente y quien no, eso lo juzgan terceros, siempre es así; o incluso pensaran que tu lastima me hace sentir bien, pero no, en realidad encuentro gozo y belleza en estos días, como muchos.

Maracaibo es... bueno, Maracaibo es Maracaibo. Calurosa, infernal, sucia, con un brillo que enceguece, llena de personas apasionadas por sus vidas, enérgicas -demasiado para mi gusto- y por sobre todas las cosas ruidosa.

Esta fiesta pagana de ciudad en la que vivo cambia con el sencillo ocultar del sol, cambia cuando las nubes se adueñan de los cielos, cuando los colores son matizados en una escala lúgubre de extinción, donde lo vivaz se vuelve de ultratumba, donde el color muere y la suciedad en armonia compagina con el clima; el brillo moría de la mano con el constante y forzado entusiasmo y pintoresca esencia marabina, el ruido cesaba...

...el silencio reinaba.

Al mal tiempo buena cara, siempre he encontrado interesante ese dicho y no por su optimismo sin fundamento, sino porque mi perspectiva de la realidad es acertada, estamos mal, lo se; todos lo saben, solo que es difícil de aceptar, se que la salida esta muy lejos y con obstáculos sin precedentes; yo, roto de a momentos y reconstruyendome de a minutos, el clima, las nubes y la calma me ponen de buen humor

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Desayune, olfatee mi cuerpo cual perro callejero buscando curiosos olores -he estado peor- pensé, me coloque la primera pieza de ropaje que considere limpia y me prepare cual personaje de literatura distópica o post-apocalíptica, me prepare para el mundo exterior, para lo que fuera de mis ventanas rechazo con tanta intensidad, me prepare nuevamente para un día venezolano.

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Non conformist - By Lesley Oldaker

Tome mi bolso y lo llene con todo lo necesario para sobrevivir : dos botellas de agua congeladas y enrolladas en una camisa roja que mantendría su temperatura; sabia que el clima no duraría por mucho tiempo, así que el agua aplacaría la sed y la ola de calor del porvenir y las horas por transcurrir.

Continué tomando mi carpeta de anotaciones y bocetos, dos libros: uno de cuentos y otro de historia del arte; un bolígrafo de mediana vida, de esos que destapas y soplas para que la tinta fluya, de esos que que golpeas con cualquier objeto repetidamente para que la tinta fluya.

Tome las llaves de la casa, mi cartera, el teléfono casi sin batería -cortesía de una noche clásica "sin luz"- y las llaves del carro.

Combustible, ese era mi objetivo.

Ese día sábado era el ultima día de gasolina "gratis", "casi regalada", hoy seria la ultima cola según aquellos con el poder de decir lo que se les antojara; -es un buen chiste, todos ríen-. Llegue a la cola, ni me moleste en contar los carros, solo se que las cuadras pasaban y pasaban y pasaban; y los rostros, todos eran los mismo: agotados, tristes, furiosos... divise el ultimo de ellos y después de una vuelta en "u" marabina me posicione.

Solo quedaba esperar mi turno.

Sábado 22 de Septiembre del 2018
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