La noche estaba fría y oscura, y los únicos sonidos que se escuchaban eran los aullidos del viento y los crujidos de las ramas de los árboles.
Dos amigas, @sacra97 y
@beaescribe, caminaban por la vegetación de una montaña que se encontraba al frente de la maravillosa bahía de Patanemo.
Su destino, era una cabaña que habían alquilado para pasar un fin de semana de aventuras y descanso.
Las risas sobraban en el ambiente, y también los nervios de @sacra97; ella le temía a cualquier bicho que se arrastrara.
Por estar con la paranoia, parece ser que @sacra97 tropezó con una raíz que hizo que doblara el tobillo, provocando que cayera al piso de forma aparatosa.
@beaescribe, que había estado caminando delante de ella, se dio cuenta de inmediato y la ayudó a levantarse. La revisó para ver si estaba herida y determinó que todo estaba bien y procedieron a caminar de nuevo.
Pero como que nada estaba bien, @sacra97 al apoyar el pie, sintió un dolor supremo que la hizo gritar y volver al suelo.
@beaescribe de inmediato se inclinó para ayudarla y revisar el pie de la mujer.
La cosa no pintaba bien, el tobillo de @sacra97 tenía una mancha oscura y aparentemente no podía caminar.
@beaescribe dijo que la lesión era grave y seguro tendría que realizar de emergencia una [cirugía en el pie].
@sacra97 casi que le dio un infarto. Ella sabía que
@beaescribe no era cirujano, no era médico. Así que le preguntó:
-¿Cómo carajo vas a hacer una cirugía si tú no sabes ni cortar un bistec?
@beaescribe le dijo que no se preocupara, que lo primero era llegar a la cabaña y allí pensar con cabeza fría.
El dolor de @sacra97 seguía intenso, no iba a caminar.
@beaescribe tenía que cargarla, y hacer eso, era para machos.
@sacra97 pesaba 80 kilogramos y
@beaescribe era una flaquita de 52 kilos.
Como sea, @beaescribe aplicó sus conocimientos de ingeniera que había obtenido leyendo un cuento de uno de sus colegas y con unas ramas fabricó una camilla en la que acostó a
@sacra97 y la arrastró por todo el camino empinado rumbo a la cabaña.
Cuando llegaron a la cabaña, @beaescribe sin valer nada, descubrió que algo no estaba bien. La puerta estaba abierta y las luces estaban encendidas.
@beaescribe se quitó el sombrero panameño que le había regalado
@sacra97, se rascó el cuero cabelludo y preguntó en voz alta:
¿Qué pasa aquí?
@sacra97, alarmada e imposibilitada por estar acostada, preguntó a
@beaescribe ¿Qué sucede?
@beaescribe no respondió. Decidió ingresar a la pequeña casa para revisar que todo estuviera bien. Soltó las varas con que sostenía y arrastraba la camilla, y esta cayó al piso.
La camilla, al tocar piso, lo hizo justo donde estaba una roca de tamaño mediano, haciendo que @sacra97 recibiera un fuerte golpe en la parte posterior del cráneo, provocando una herida.
@sacra97 se acordó de la mamá y toda la generación de antepasados de
@beaescribe.
Una vez revisada la cabaña y viendo que todo estaba bien, las dos damas ingresaron para descansar y planear que hacer con el tobillo y la herida de @sacra97.
No había señal para el celular, por lo tanto, no había forma de comunicarse con alguien para que las ayudara. Tampoco se veía un alma en toda la montaña.
Los gritos causados por el dolor de @sacra97 eran insoportables.
@beaescribe solo pensaba que debía hacer la [cirugía en el pie] para así ayudar a su amiga. Pero ¿Cómo haría esa intervención?, necesitaba algo que sirviera como un bisturí, gasas, algo para desinfectar y calmantes. Lo otro que pensaba era que
@sacra97 estaba actuando, y mal.
Comenzó a registrar toda la cabaña, mientras @sacra97 la veía con cara de signo de interrogación.
-¿Qué haces?
-Busco algo para hacer la cirugía. Respondió la flaquita.
De inmediato @sacra97 expresó:
-No me duele nada, no me duele, ¡no me duele!
Y volvió a gritar por el dolor cuando intentó levantarse.
@beaescribe no le paró y en su búsqueda dio con una nota que parecía que habían introducido por debajo de la puerta.
Sus ojos se desorbitaron al leer la nota:
"Salgan de aquí ahora, quiero verlas".
El terror se apoderó de ella, pero se contuvo, no quiso decirle nada a @sacra97.
De repente, oyeron un ruido en el tejado. @beaescribe se armó de valor y salió de la cabaña para mirar que había ocasionado el ruido.
Adentro, @sacra97 gritaba asustada:
-¿Qué sucede, que hay en el tejado?
Era un [gato, en el tejado]. -Responió @beaescribe.
-¿Qué demonios está pasando aquí? -Murmuró @sacra97, cada vez más asustada.
@beaescribe ingresó de nuevo a la cabaña para calmar a su amiga y seguir la búsqueda de lo que le serviría para hacer la intervención quirúrgica.
Pero ahora, escucharon pasos fuera de la cabaña. Alguien parecía estar afuera. @sacra97 y
@beaescribe se agarraron, se abrazaron y se escondieron detrás del copete de la cama.
La puerta se abrió de golpe y un hombre con una máscara de lobo entró en la cabaña.
-¿Quién es la abuela? -Gritó el hombre, mientras buscaba con la vista a las mujeres.
@beaescribe, salto de su escondite y señalando a
@sacra97 dijo:
-Es ella, es ella, la abuela de los perritos.
@sacra97 tragó saliva gruesa y miró a
@beaescribe con ojos de: “deja que te agarre”.
El hombre con la máscara de lobo dio un paso y de repente una viga de madera cayó del techo, golpeándolo en la cabeza y dejándolo sin sentido.
@beaescribe tomó de la mano a
@sacra97 y salieron corriendo hasta llegar al pueblo de Patanemo. Allí pararon en la casilla policial y contaron todo lo que les había sucedido.
Los policías les dieron agua para que se calmaran y partieron a buscar al hombre que las amenazó. Entonces, @beaescribe, bebiendo el agua, vio el pie de
@sacra97 y le pregunto:
-¿No era que no podías caminar porque tenías el pie chueco?
-Es que tenía flojera de caminar, por eso hice parecer que tenía el pie fracturado. –Respondió @sacra97.
-Pero tú te lo tomaste muy en serio, porque me querías hacer una [cirugía en el pie]. –Agregó.
Su amiga le expresó que ella sabía de su mentira y quiso seguirle el juego con la cirugía para asustarla por malvada. Las dos terminaron riendo hasta más no poder.
Al rato llegó la policía con el hombre de la máscara. Las mujeres se impactaron al verlo y trataron de alejarse.
El comandante de la policía les dijo que el hombre era @joalheal, un conocido de los alrededores, fanático de los lobos, que al estar bajo los efectos de bebidas espirituosas, se equivocó de casa y llegó hasta donde ellas. Él solo quería hablar con la señora que le dicen la abuela para comprarle unas [tortillas de maíz].
En ese momento @sacra97 puso cara de pocos amigos y volteó para donde
@beaescribe porque recordó cuando la flaquita dijo: “es ella, es ella, la abuela de los perritos”.
@beaescribe pegó senda carrera y hasta la fecha de hoy, nadie sabe dónde está.
Contenido original, escrito exclusivamente para Cuéntame una historia - 29 de abril de 2023.
Esta historia es total ficción, nacida en la mente loca del autor.
Mis mejores deseos para@sacra97, que su salud sea óptima y que su vida este llena de bendiciones.
Para mi buena amiga@beaescribe, mis saludos y respeto, deseandole todo lo bueno, rodeada de salud y éxitos.
Las dos están invitadas a participar en esta iniciativa tan genial que me ha divertido mucho.
Imagen de portada procesada con CANVA
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