Al llegar a la ciudad de sus sueños no tardó en darse cuenta lo duros que son los cambios. Tuvo que ingresar en un orfanato y allí pudo ver que las carencias no solo existían en el pueblo que dejó atrás. Lidió con muchos sentimientos: frustración, dolor, rabia, impotencia y desesperación. Sin embargo su deseo de superación era más fuerte que todos ellos.
Era un chico pensativo. Le encantaba escribir poemas y veía en ellos el trampolín que lo impulsaría a superar la pobreza. Cuando ya de adolescente abandonó el orfanato, había escrito más de trescientos poemas de su propia inspiración. Cargado de optimismo se inscribió en una Escuela de Arte. Como llevaba muy buenas referencias del orfanato lo aceptaron sin problema.
Allí perfeccionó su talento innato de escribir poemas con el alma. También conoció a Bella, una chica encantadora que compartí su afición por el arte, pero en el ámbito musical. Era pianista. Inspirado en la ternura y talento de Bella escribió un poema único y exclusivo que guardó con mucho celo. Se había enamorado de Bella.
Con su cuaderno bajo el brazo y con gran expectativa Alan visitaba vez tras vez casas editoras que pudieran interesarse en su trabajo, mientras compartía con Bella momentos que para él eran inolvidables. Ambos se estaban esmerando por superarse. Bella logró un contrato en el extranjero y tuvo que viajar. Alan con su tristeza a cuestas seguía intentando triunfar.
Fueron pocos los que se interesaron por sus poemas, aún así pudo publicar uno que otro. Pero seguía guardando con celo el que escribió para Bella.
Con el dinero que obtuvo realizó algunos viajes, y en uno de los países se encontró con Bella que justamente tenía una presentación en ese lugar. Hablaron de muchas cosas y él quiso en ese instante confesarle sus sentimientos pero como ella parecía infranqueable Alan desistió de su intento.
Bella continuaba con sus presentaciones y Alan con sus ilusiones. A veces él se preguntaba qué era lo que le hacía falta para triunfar. Meditando en eso recordó la razón por la que había salido de su pueblo: las carencias.
Allí fue que se dió cuenta de que estaba privando al mundo de su más significativa demostración de talento e inspiración. ¿Cuál era? Su composición más hermosa, única y exclusiva: el poema que escribió para Bella.
En ese momento supo que su talento no debía tener carencias. Por eso decidió publicarlo. Y qué sorpresa se llevó. No solo le dió el triunfo, sino también el ansiado amor de Bella.
Reflexión: Cuando trabajemos por algo significativo, hagámoslo con toda el alma. Sin guardarnos nada que pueda beneficiar tanto a nosotros mismos como a los demás.