¿Dónde estás, oh, felicidad?
Te he perseguido en mi mente,
pero no hay nada presente.
¿Por qué tan difícil de hallar?
Si tan sólo dieras pistas..
Por los cielos te he buscado,
pero jamás te he encontrado.
¿Cuánta más lidia me has de dar?
Ya también ha sido en barco
que yo me he dispuesto a cazarte,
mas no se me da pescarte.
Brillas siempre blanquecina
en aquel mar relajante.
Pero ni buceando mil días
se acaba esta cacería.
¿Dónde dormitas, tú, fina?
¿Cuál es tu real identidad?
Justo resulta evidente
estás allí, entre la gente.
Ah, sólo es preciso ayudar
al adolorido prójimo.
Dar mano al necesitado,
es estar de ti rodeado.
Felicidad, un grato actuar.