En la espesura del frío
ya casi ni me río
venga a ser el sol
un lugar de abrigo
donde yo, pequeño col,
apenas tengo un amigo.
¡Aún por mucho intentar!
Del tibio mediodía no me fio
pues como malcriado crío
anda y desaparece
en los callejones del día
que pronto las nubes entorpecen
hasta que me lleno de apatía.
¡Aún por mucho intentar!
La fresca compañía del rocío
a las flores me pone lío,
el contemplar su rubor
sin degustar su néctar
pienso que es gran dolor.
Venga, acaso puedo estar.
¡Aún por mucho intentar!