Una ola me arrastra,
me lleva al naufragio del ayer
—¡tormenta!—
de una vida mejor
que ya no puedo ver.
Nado entre peces chicos y grandes
en un acuario tenue de azul color,
siento una paz de no creer.
—¡Paraíso!—
Es la felicidad de la niñez,
de cuando era ligero y con agallas,
cazando un futuro brillante
del que no sabía nada,
hasta que paré en la orilla
de este horizonte sin playa.