Recientemente al realizar la lectura de la siguiente publicación de nuestro amigo @emiliorios: @emiliorios/soledad-persistente-o-elegida-un-mal-moderno-cambiar-el-paradigma-de-estar-solo-reflexiones-esen; afloró a mi mente la necesidad de fomentar el fortalecimiento de las familias.
Recurso
Reconozco que es un tema sumamente complicado, debido a la multiplicidad de factores que influyen en la estabilidad matrimonial, entre los cuales considero que se encuentra la suerte.
También lo polémico del tema adquiere una mayor dimensión, debido a la diversidad de criterios existentes. Es muy probable que haya quienes discrepen de algunos de mis planteamientos, y quedaré muy agradecido si me lo hacen saber e intercambiamos.
En esta ocasión prefiero referirme a los dos ismos potencialmente capaces de destruir matrimonios: el machismo y el feminismo. Si éstas posiciones se llevan a niveles extremos, difícilmente sea soportable.
En lo personal opino que lo fundamental radica en la existencia de un equilibrio, sin adoptar posiciones de fuerza que pudieran ocasionar la quiebra del lazo que los une. Para ello se impone la necesidad del respeto mutuo, de tener muy bien definidos los límites y los alcances en la relación.
Recurso
Creo que uno de los factores de mayor incidencia, consiste en la distribución de los quehaceres domésticos. Digo esto porque generalmente las tareas de lavar, planchar, fregar, limpiar, organizar... son consideradas como propias de las mujeres.
Esta forma de pensar es típica de posiciones abiertamente machistas, y por demás, injustas. Sin embargo, cuán diferente resulta cuando los hombres acompañamos a las esposas en estos quehaceres.
Digo "acompañamos", porque por mucho que hagamos los hombres, el mayor peso, inevitablemente, recae en ellas, pues, además de su protagonismo en las labores, son las que están al tanto de cuándo se hace necesario realizarlas.
También resulta sumamente grato el acompañamiento que ellas nos hacen en tareas fuertes. En lo personal puedo decirles que cuando me encontraba enfrascado en la construcción de nuestra casa, en múltiples ocasiones mi esposa lo hacía (y lo hace cuando es necesario); recuerdo una noche en que me encontraba poniendo el piso de una habitación, y ella también se unió en esta labor.
Recurso
Generalmente los hombres tendemos más a ser descuidados y por qué no, también desorganizados. Esto no quiere decir que se niegue la existencia de hombres muy organizados, o mujeres que viven en el desorden.
Recientemente leí con mucho placer la publicación de nuestra amiga @damarysvibra, titulada: "Las puertas de entrada a tu mapa", que aparece en la siguiente dirección: @damarysvibra/las-puertas-de-entrada-a-tu-mapathe-gateways-to-your-map.
Al llegar al fragmento que les muestro a continuación, fue inevitable una sonrisa de satisfacción, pues sentí como si estuviéramos reflejados mi esposa y yo: "Él no ve el desorden con la misma urgencia visual que yo; sin embargo, ser conscientes de nuestras particularidades nos ayuda a llevarnos mucho mejor: yo le pido las cosas con cariño y él hace un esfuerzo notable por no dejar cosas regadas."
Esto es algo fundamental para que el matrimonio mantenga el fervor necesario,
por lo que en condiciones que no resulten atípicas, considero que los hombres debemos ser colaborativos, lo cual conlleva a un estado de satisfacción, no solo en las mujeres, sino también en nosotros por sentirnos útiles.
En relación con la distribución de las tareas, también debe existir un equilibrio, pues de acuerdo con el esfuerzo físico que se requiere o con las tareas a realizar, es preferible que las de mayor envergadura las realicemos los hombres.
Esto no implica qe menospreciemos a ellas, sino como muestra de cariño y cuidado (sé que esta posición puede no ser asimilada desde posiciones feministas); pero en las labores de reparación o en trabajos rudos, es preferible que seamos los hombres.
Otro aspecto que conviene tener fn cuenta, es que en la permanencia hogareña, las mujeres se manifiestan en un constantemente quehacer, ante lo cual debemos ser colaborativos; no considero correcto que mientras ellas trabajan, nosotros permanezcamos ajenos.
En fin, el matrimonio es como una planta en la cual debemos poner todo nuestro esmero y cuidado, solo que hay un ingrediente que es como la sal a la comida: el amor.
Muchas gracias por haber leído, quedaré muy agradecido con sus comentarios.
Texto traducido al inglés por traductor de Google.
Imágenes tomadas de pixabay.com.
ENGLISH VERSION.
"-isms" that erode marriages.
Recently, while reading the following post by our friend @emiliorios—@emiliorios/soledad-persistente-o-elegida-un-mal-moderno-cambiar-el-paradigma-de-estar-solo-reflexiones-esen—the need to foster the strengthening of families came to mind.
Resource
I acknowledge that this is an extremely complex subject, given the multitude of factors that influence marital stability—among which, I believe, is luck.
Furthermore, the controversial nature of the topic is compounded by the diversity of existing perspectives. It is quite likely that some may disagree with certain points I have raised; I would be very grateful if you let me know, so that we might exchange ideas.
On this occasion, I would like to address two "isms" that have the potential to destroy marriages: machismo and feminism. When these stances are taken to extremes, the situation becomes difficult to bear.
Personally, I believe the key lies in maintaining a balance, without adopting hardline positions that could cause the bond uniting the couple to break. This requires mutual respect and clearly defined boundaries and expectations within the relationship.
Resource
I believe that one of the most significant factors is the division of household chores. I say this because tasks such as washing, ironing, scrubbing, cleaning, and organizing are generally viewed as women's work.
This mindset is typical of openly sexist—and, frankly, unfair—attitudes. However, things are very different when we men join our wives in these chores.
I say "join," because no matter how much we men do, the heaviest burden inevitably falls on them; after all, in addition to doing the actual work, they are the ones who keep track of when these tasks need to be done.
It is also truly gratifying when they join us in physically demanding tasks. Personally, I can say that when I was deeply involved in building our house, my wife often pitched in (and still does when necessary); I remember one night when I was laying the flooring in a room, and she joined me in the work.
Resource
Generally, men tend to be more careless—and, let's face it, disorganized. That is not to say there aren't very organized men or women who live in a state of disorder.
I recently greatly enjoyed reading a post by our friend @damarysvibra titled "Las puertas de entrada a tu mapa" (The Gateways to Your Map), which can be found here: @damarysvibra/las-puertas-de-entrada-a-tu-mapathe-gateways-to-your-map.
When I reached the passage shown below, I couldn't help but smile with satisfaction, as I felt it perfectly reflected my wife and me: "He doesn't see the mess with the same visual urgency that I do; however, being aware of our individual quirks helps us get along much better: I ask him for things affectionately, and he makes a concerted effort not to leave things lying around."
This is fundamental for a marriage to maintain the necessary spark; therefore, under normal circumstances, I believe men should be cooperative. This leads to a sense of satisfaction—not only for women but also for us, as we feel useful.
There must also be a balance regarding the division of chores; depending on the physical effort or the nature of the task, it is preferable for men to handle the more demanding ones.
This does not imply that we look down on women; rather, it is a gesture of affection and care (though I realize this stance might not align with feminist perspectives). However, for repairs or heavy-duty work, it is better for men to step in.
Another point to consider is that women are constantly busy with household tasks when at home, so we must be cooperative; I do not think it is right for us to remain disengaged while they work.
Ultimately, a marriage is like a plant that requires all our care and attention—yet there is one ingredient that acts like salt in a dish: love.
Thank you very much for reading; I would greatly appreciate your comments.
Text translated into English via Google Translate.
Images sourced from pixabay.com.