No son divagaciones, ni derivaciones, son dislocaciones y nada más.
Cuando a esta palabra que define la descolocación de los huesos o luxaciones le agregue la palabra mentales, surgieron definiciones y análisis de traumas y alteraciones mentales de diversas índoles, pero igual suena bien, para lo que quiero expresar.
Durante meses cultivé el hábito de la escritura diaria, sin importar el tema, y fue un ejercicio útil, con el que aprendí a expresar mis ideas con un mejor orden, pues aunque escriba por propia satisfacción, espero que me lean y que me entiendan.
En cierto momento manifesté la intención de escribir todos los días durante un año, 365 días. Pero no lo complete y desistí, no porque este año sea bisiesto e implique trabajar un día adicional, simplemente el ejercicio cumplió el objetivo y bueno, aunque aprecio la libertad al grado de no querer hacerme esclavo de ningún hábito, soy humano y animal de costumbre.
Así que aquí estoy escribiendo al amanecer otra vez. Compartiendo algunas ideas y actividades, cuando salgo no llevo teléfono, deje de usarlo hace años, igual que el reloj.
He vuelto a usar reloj, pero con frecuencia olvido ponérmelo, y pronto tendré que acostumbrarme a usar un teléfono móvil, pues se hace, si no indispensable, si conveniente.
Una concesión a la modernidad de la que se puede escapar, en realidad sí, pero significa mucha incomodidad. Ir contra corriente siempre lo es.
Falta hora y media para amanecer, y si amanece me iré a caminar antes que el sol castigue con su inclemencia habitual, que poco dura el invierno en el trópico, luego al taller, tengo una fórmula calculada y una idea que quiero probar. Un jabón diferente, con grasas poco usuales en mis fórmulas, que los cálculos previos pronostican excelentes cualidades.
Mientras escribo planeo los aditivos a incorporar: Jugo concentrado de remolacha para un color escandaloso, si las reacciones químicas no lo traicionan, pensaba en arcilla, pero no, puede restarle suavidad y como la fragancia es lo último que se incorpora, al vinal veré si con el aceite de almendras incorporo lavanda, cítricos o un toque floral. Y mañana, al salir del molde, le estampo el sello.
Para la tarde me ocuparé en el siguiente capítulo de Astrágalo.
Estas dislocaciones me parecen un diario escrito por adelantado, lo que puede resultar en que suceda o no. Con cuanta frecuencia no sucede lo que planeamos o esperamos.
Gracias por su lectura, si quiere dejar un comentario es bienvenido, contestaré (si sigo con vida) y.
Hasta la próxima.
Al final se quedó en el tintero, que se decía antes, la confluencia de fechas: Martes y 13 de carnaval, seguido del 14 día de los enamorados y miércoles de ceniza, todo junto para disfrute o arrepentimiento, hoy quince cuando cobren, los que cobran quincenal. Y otras solemnidades dignas de mención separada.