Quería contarles acerca de un lugar increíble que teníamos en las montañas de los Andes Venezolanos. Era una olla para practicar deportes extremos. El lugar ideal para entrenar, ya que estaba rodeado de naturaleza, neblina y buena vibra.
Fueron muchos los momentos que se compartieron en el Isis bowl. Nada se compara con las horas diurnas y nocturnas que pasábamos haciendo el deporte que mas nos gusta.
Después del trabajo, los amigos empezábamos a comunicarnos, sonaban las llamadas porque la hora de patinar había llegado.
No solo era el hecho de inyectarle adrenalina a nuestro cuerpo, si no compartir un momento agradable y alejar un poco el stress. cosa que se lograba fácilmente, ya que la vista que teníamos era insuperable.
El Isis bowl se hizo muy popular, eso no le gusto a los vecinos de la zona, quienes hicieron los posible por no permitir la entrada al lugar. Las sesiones de patinaje se extendían hasta altas horas de la noche y los vecinos encontraban desagradable el rasgueo de las ruedas contra el cemento y la música que sonaba mientras patinábamos.
El Isis bowl cerró y lo extrañaremos. Algunos patinadores estamos de luto. Ojala algún dia lo vuelvan a abrir. Asi recordaremos viejos tiempos y disfrutaremos del paisaje y su clima de montaña.
En las fotos: El Amaru.El Chiripa, Thomas Dyer. Caracas, Roly y mi persona.