¿Ahora qué? Terremoto en Venezuela

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Siempre hablo de Web3 y blockchain, pero esta vez lo hago desde una reflexión personal sobre lo ocurrido en Venezuela; un evento que, desde este pasado 24 de junio, ha cambiado nuestra historia para siempre.

Quizás muchos hayan visto lo sucedido en varias ciudades del país, donde un fuerte terremoto ha generado un gran caos y dolor. A medida que pasan las horas, nos damos cuenta de la verdadera magnitud de la tragedia. Respeto profundamente el dolor de cada quien y entiendo la gravedad del asunto, pero creo firmemente que todo se complica aún más debido a la situación socioeconómica que vive el país. Esto hace que una catástrofe natural como esta se amplifique hasta diez veces.

Ese día estaba por ver el partido del Mundial entre Brasil y Escocia. En el momento en que encendía y acomodaba el televisor, sentí las vibraciones iniciales e inmediatamente me dije: "Esto es un sismo". Salí rápido a empacar algunas cosas esenciales y me preparé para evacuar en caso de una réplica más fuerte. Por cosas del destino me encontraba lejos del epicentro, así que la situación no pasó a mayores por acá y no hubo caos.

Por la forma en que se sintió el temblor, enseguida pensé que seguro había golpeado con más fuerza en el centro del país o en el estado Sucre. Inmediatamente busqué noticias, pero al principio parecía que nadie compartía la dimensión de lo ocurrido. Llegué a pensar que habría sido un susto con algunos daños materiales menores, pero la realidad era otra: se estaba gestando una de las peores tragedias que ha vivido el mundo, con incontables pérdidas materiales y de vidas humanas.

La razón por la cual no veíamos nada en las redes sociales era la pérdida total de las comunicaciones; los sobrevivientes simplemente no tenían cómo expresarse. Todo avanzó con extrema lentitud, incluyendo la respuesta de las autoridades. La verdad comenzó a conocerse a cuentagotas, gracias a videos de personas que tuvieron que trasladarse hasta Caracas para poder contarle al mundo lo que realmente estaba pasando.

Pasaron 24 horas y aún no sabíamos la verdad. Creo que fue casi a las 48 horas cuando asimilamos el impacto y dijimos: "Wow, qué complicada es la situación". De verdad pensé que no era tan crítica, hasta que hablé con amigos sobrevivientes que llevaban casi dos días esperando ayuda para rescatar a sus vecinos. Venezuela era un país supuestamente preparado para una guerra, pero demostró que no puede ni con una crisis interna. No había herramientas ni instituciones con la capacidad suficiente para resolver la emergencia con rapidez; algo que podíamos imaginar, pero cuya realidad superó cualquier previsión.

La incapacidad del Estado para proteger a sus habitantes, al menos en un 20%, quedó completamente al desnudo. Por supuesto que escucharemos cualquier tipo de excusas oficiales, pero la realidad es una sola: si no fuese por la ayuda internacional, no sé qué habría pasado.

¿Ahora qué?

Esa es la pregunta que me hago. Si Venezuela ya arrastraba una crisis política y la economía se estaba deteriorando aún más, ¿qué podemos esperar? ¿Acaso nos convertiremos en el próximo Haití, un lugar del que parece imposible levantarse? Yo creo que no. Creo que sí podemos salir adelante, porque como venezolanos nuestro enfoque actual debe ser cómo reconstruir y ayudar.

Venezuela cuenta con muchísimo talento exportado que puede aportar un valor inmenso en este momento. Este terremoto, dentro de la tragedia, representa un doloroso reinicio; una oportunidad histórica para redefinir el destino de nuestra nación desde las bases.

Mi corazón y mis pensamientos están con todos aquellos que hoy lloran la pérdida de su familia y su hogar. No están solos en esto.

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