Pasando por el patio de mi suegra
Caminando por el Callejón Miranda
Al pasar por la calle Las María, me detengo brevemente en un basurero y veo Zamuros (Para los que no lo conocen como aquí lo nombro, es un ave de color negro y carroñera), perros, niños y niñas, indígenas y racionales -Así llaman los indígenas a las personas que no son de su raza-. También veo personas adultas, algunos indigentes, otros no; que buscan comida, restos de cajas, envases de vidrios y plásticos, entre otras cosas, para llevar a su hogar.
Basura y Zamuros
En conclusión, lo que veo es un compartir de miseria, es decir, personas mostrando al mundo sin pena alguna la necesidad que tienen y lo peor está en el hecho que la mayoría de los vecinos de la urbanización "Teja II", cercana al basurero, son los que alimenta esa miseria; porque decidieron convertir un terreno y parte la calle en su vertedero de desperdicios o desechos sólidos; que afean el paisaje urbano y contaminan el ambiente. Esto implica que a veces se encuentran las personas que buscan entre la basura y los que la botan. Y en pasar por ahí, escucho sin querer escuchar; porque paso rápido, expresiones como esta: "Mira viene alguien a botar basura, ojalá sea buena".
Otro ángulo del botadero de basura
Lo antes señalado, es una realidad que se vive en muchas ciudades y pueblo de Venezuela. Esta situación se refleja en mi alma causándome dolor, tristeza e impotencia y les voy a decir el por qué de esos sentimientos:
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Dolor por ver a las personas hurgando en la basura, para satisfacer sus necesidades. Por ver la indolencia e impavidez de nuestras autoridades competentes ante este hecho tan notorio. Lo saben y no les importa. Pienso y ahora se los hago saber, tal vez muchos de ellos dirán "Que siga la miseria".
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Tristeza por ver la inconsciencia de los vecinos cuando se apersonan o hacen presencia en el basurero fabricado por ellos, con bolsas de basuras, carretilla, cajas, sacos e incluso vehículos. Simplemente, los llamo sembradores de miseria.
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Impotencia por ver la pasividad que hay en gran parte de nosotros, (El pueblo de Caicara, para no decir "Fuente Ovejuna") que nos mantenemos callados, mudos, en un silencio donde se escucha el eco de la cobardía y el de un alarido que dice a los cuatro vientos yo estoy bien lo demás no importa. Entonces, creo y ahora se los hago saber, tal vez muchos de nosotros decimos "que siga la miseria".
Nota: Las primeras cinco imágenes fueron capturadas con celular y las otras tres son extraídas de internet, su fuente está señalada.
También quiero decirles que el día que decidí capturar las imágenes para este post, el botadero de desechos sólidos no estaba concurrido como en otras ocasiones.