[Esp] Cuando la luz se va, pero el buen humor se queda ⚡😅 (When the power goes out in Venezuela, but the good humor stays 💡).

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En las últimas 24 horas volví a vivir esa experiencia tan venezolana de mirar el techo, revisar el celular y preguntarme: “¿Será que ya regresó la luz o todavía seguimos en modo cueva?”.

La respuesta, por supuesto, llegó tarde. Como casi todo cuando dependemos del servicio eléctrico.

En mi casa hemos tenido varias fallas eléctricas durante este período. Y no hablo solamente de un apagón de pocos minutos, de esos que uno aprovecha para decir “seguro vuelve enseguida”. Hablo de interrupciones que afectan la cocina, la comunicación, el trabajo, la conservación de los alimentos y hasta el humor de la familia.

Aunque, siendo sinceros, los venezolanos hemos desarrollado una capacidad extraordinaria para hacer chistes en medio del desastre. Si la situación sigue así, cualquier día veremos un curso oficial de “Cómo sobrevivir a un apagón sin perder la paciencia ni el buen humor”. La matrícula será una vela y un paquete de fósforos. 🕯️


¿Qué estados reportaron fallas? 🗺️

Durante las últimas 24 horas se conocieron reportes de cortes, fluctuaciones y apagones en varios estados del país.

Las entidades mencionadas en los reportes revisados son:

  • Caracas y el estado Miranda.

  • Zulia.

  • Portuguesa.

  • Lara.

  • Aragua.

  • Guárico.

  • Anzoátegui.

  • Sucre.

  • Carabobo.

  • Táchira.

  • Mérida.

  • Monagas.

  • Trujillo.

  • Falcón.

  • Yaracuy.

  • La Guaira.

  • Barinas.

Fuente de la imagen.

No todos los estados tuvieron necesariamente el mismo nivel de afectación. En algunos sectores se denunciaron cortes de varias horas, mientras que en otros se reportaron bajones, interrupciones repetidas o problemas con servicios que dependen de la electricidad, como el agua, la telefonía y el internet.

En Caracas y Miranda, por ejemplo, vecinos de sectores como El Valle, Coche, Las Acacias, El Cementerio, San Antonio de los Altos y Los Teques reportaron fallas asociadas, además, a las fuertes lluvias y ráfagas de viento registradas este jueves, tal como lo reportan en ntn24.

En Zulia, varios sectores de Maracaibo y San Francisco amanecieron sin electricidad. Algunos usuarios denunciaron cortes de hasta siete horas continuas y nuevas interrupciones durante el mismo día.

La lista parece larga, pero lo más preocupante es que ya no sorprende. Uno escucha que falló la luz en otro estado y apenas pregunta: “¿Cuántas horas?”. La pregunta dejó de ser si habrá electricidad y pasó a ser cuánto tiempo podremos disfrutarla.


Protestas y cacerolazos en varias regiones 🥁

El malestar también llegó a las calles.

Durante la noche del miércoles 23 de septiembre y la madrugada del jueves 24 se reportaron protestas en Anzoátegui, Aragua, Guárico y Portuguesa. En varias comunidades, los vecinos reclamaron por cortes prolongados y exigieron respuestas a las autoridades.

En Portuguesa, específicamente Píritu, los vecinos denunciaron interrupciones de hasta ocho horas y pidieron que se establezca un cronograma claro de servicios y de cortes. Porque, al menos, si van a cortar la luz, muchos ciudadanos quieren saber cuándo y así podrán organizar su vida alrededor del apagón.

En Aragua se registraron cacerolazos en sectores de Maracay. En Guárico, vecinos de Valle de la Pascua y Zaraza reportaron interrupciones que superarían las 12 horas diarias. También hubo manifestaciones en Barcelona, estado Anzoátegui.

Otros reportes mencionaron protestas en Zulia y Sucre. En algunas zonas hubo cierres de calles y quema de objetos, mientras las comunidades reclamaban por jornadas laborales enteras sin servicio, tal como lo reportaron en lahora.

La indignación no es difícil de entender. Una familia puede soportar un corte ocasional, pero cuando la electricidad desaparece durante ocho, doce o dieciséis horas, el problema deja de ser una incomodidad. Se convierte en una interrupción completa de la vida cotidiana.

Por cierto, me encontré un interesante mapa interactivo de fallas eléctricas en Venezuela; no es de este año y solo cubre 9 meses, pero muestra los lugares en los que se presentaron las 138200 fallas eléctricas que habían ocurrido en el transcurso de esos pocos meses. Es en serio, son más de ciento treinta mil fallas y no es ni siquiera el conteo de todo ese año. El mapa interactivo estaba en https://view.genially.com/635811c73a8af50019072c95.

Fuente de la imagen. Mapa interactivo de reportes de fallas.


Hoy cocinamos con madera y carbón 🍳🔥

En casa tuvimos que resolver la comida con trozos de madera y un poco de carbón que todavía quedaba a mano.

No es una escena precisamente moderna. Mientras en otros lugares la gente se preocupa por escoger entre una cocina eléctrica, una de inducción o una freidora de aire, nosotros estamos haciendo inventario de leña y calculando si queda suficiente carbón para preparar el almuerzo. Es como si viajáramos en el tiempo unos 80 años hacia el pasado.

Fuente de imagen de fogata.

Por lo menos estoy en una casa. Eso me permite cocinar de esa manera sin molestar demasiado a los vecinos y con algo más de espacio para manejar el humo.

Pero pienso en los venezolanos que viven en apartamentos y no tienen esa posibilidad. Cocinar con leña o carbón dentro de un espacio cerrado puede ser muy incómodo y peligroso si no existe buena ventilación. El humo puede quedarse atrapado en la vivienda y también molestar a quienes viven cerca.

El apagón no termina cuando se apaga el bombillo. También obliga a cambiar la manera de cocinar, conservar los alimentos, trabajar y descansar.


Más de tres lustros en lo mismo ⏳

Venezuela lleva más de tres lustros enfrentando graves problemas con el servicio eléctrico. La crisis comenzó a hacerse especialmente visible entre 2009 y 2010, cuando se aplicaron medidas de racionamiento y se declaró una emergencia eléctrica. Además de que ya en el país hemos pasado por varios apagones nacionales que sumieron en oscuridad por varios días (en algunos casos semanas) a casi la totalidad del país.

Desde que este desastre comenzó, han pasado gobiernos, promesas, anuncios, planes de recuperación y explicaciones de todo tipo (incluyendo ataques de iguanas, rayos cósmicos y otras explicaciones más creíbles). Sin embargo, para millones de personas la experiencia diaria sigue siendo la misma: esperar que regrese la electricidad, proteger los electrodomésticos y tratar de salvar los alimentos que están en la nevera.

Y no es que la situación sea poco extendida, pues la Encuesta de Condiciones de Vida citada por BBC News Mundo indicó que nueve de cada diez hogares venezolanos reportaban interrupciones eléctricas y que cuatro de cada diez sufrían cortes diarios durante varias horas.

Con ese panorama, no parece razonable esperar una solución completa a corto plazo. El sistema necesita inversión, mantenimiento, personal capacitado, planificación y una gestión que permita conocer con claridad qué ocurre y cómo se piensa resolver.

No basta con decir que el servicio será recuperado (algún día de un futuro desconocido). La gente necesita electricidad estable hoy (o al menos en una fecha cercana), no otra promesa para un futuro remoto o indefinido.


Cuando lo anormal se vuelve costumbre 😶

Lo más peligroso de una crisis prolongada es que puede dejar de parecer una crisis.

Cuando las fallas se repiten durante años, muchas personas terminan pensando: “Así es el mundo que me tocó vivir”. Entonces compran una planta si pueden, guardan velas, reúnen agua, buscan carbón, cargan el teléfono cuando hay electricidad y aprenden a organizar su vida alrededor del racionamiento.

Adaptarse es necesario para sobrevivir. Pero también puede llevar a una resignación fatalista. Una especie de pesimismo con chistes incluidos: nos reímos porque, si no, lloramos; pero poco a poco empezamos a creer que nada cambiará.

Y ahí está el riesgo.

Que algo sea frecuente no significa que sea normal. Que millones de personas lo sufran no significa que debamos aceptarlo como parte inevitable de la vida.


Reírse, sí; resignarse, no ✊

Fuente de imagen de 'Reír hasta llorar'.

Yo también hago bromas sobre los apagones. Es una forma de soportar la situación. Si no nos reímos un poco, terminamos discutiendo con la pared, que además no tiene electricidad y tampoco puede responder. 🤪

Pero una cosa es burlarse de la tragedia cotidiana para aliviar el peso y otra muy distinta es resignarse a vivir siempre así.

Por eso considero importante seguir hablando de las fallas eléctricas, aunque ya no parezcan una noticia novedosa. Quizás el apagón de hoy no sea impactante para quien ha vivido cientos. Tal vez para muchos sea solamente “otro más”.

Sin embargo, cada corte afecta a una familia, un comercio, un estudiante, un trabajador, un paciente o una persona mayor. Cada interrupción cuenta y algunas de ellas han significado riesgos serios para la vida o salud de las personas.

Compartirlo no arregla el sistema eléctrico, pero ayuda a mantener visible el problema. Y mientras podamos hacerlo, seguiremos comentando, denunciando y buscando cómo sobrevivir sin perder completamente la esperanza.

Porque podemos cocinar con carbón 🔥, alumbrarnos con velas 🕯️ y hacer chistes sobre la oscuridad 😅.

Lo que no deberíamos apagar nunca es la idea de que merecemos vivir mejor. ⚡


Nota al pie: Esta vez solamente publiqué en español, porque es algo bastante local, pero hoy en día los navegadores que conozco tienen integrada la función de traducir textos en la web de manera 'transparente', así que por eso puse el título de todas maneras acompañado de su versión en inglés por si algún amigo de otra localidad lo encuentra interesante.


Footnote: This time I published only in Spanish because the topic is quite local; however, the browsers I use nowadays have a built-in feature to translate web text "seamlessly," which is why I included the English version of the title as well.

💛💙❤️



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