Cinco sentidos

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imagen generada por inteligencia artificial por autoría propia


Veo mis pasos cortos por las cadenas que me recuerdan mi cruel condena; siento mis manos presas que buscan salir del hierro que las apresa detrás de mí. Escucho mis pasos llenar el pasillo, retumbando a lo largo del gris sencillo, sin dejar de oler la humedad de las paredes que parecen cerrarse adrede.

‎¿Por qué eras de esas? ¿Por qué eras así? ¿Cómo es que, después de muerta, pusiste a un pueblo contra mí? Aún escucho a la gente que me apedreaba a sangre fría por lo que te hice a ti, y aún recuerdo a tu hermano, que me declaró condenado y me trajo esposado a este cuarto de penas, aun siento que con su mirada me dijo: «Gustavo, maldito infeliz, te juro que de aquí no vas a salir». siento mi mente que se quiere salir y huir de los recuerdos que me trajeron aquí en donde se huele la sangre afuera de las venas por arrastrar el peso de estas cadenas.

Me invade en la mente de manera constante lo que mis manos sienten de manera palpante cuando entregaste tu vida a través de tu cuello por todas mi manos para salvar al infante que tranquilamente ahora esta dormitando.

‎Siento la silla fría congelar mi espalda y alambres de cobre rodear mi alma, sigo sintiendo mis manos temblar pero ya puedo verlas ante mi; y con una lágrima derramada logro levantar la mirada para ver si conocía a los testigos de la sala. de atrás escucho el conteo, cuyo final era cero, mientras veo al señor de negro elevar una oración que no veo. Y eso sería lo último que pensé cuando el hombre de negro conmigo, repitió: «Amén».

Cinco sentidos | Ecency