Me siento perdido en la insoslayable perfección de su piel, atolondrado, succiono el jugo que mana de su carne, abre mi apetito voraz ver esas curvas contoneandose entre mis manos, desnudandola con mis manos rapidamente para ser saboreadas por mis labios transcurren minutos que desearía no transcurrieran tan rápido, en estos dias de calor, refresca mi vida la dulce mandarina de los campos.