Debemos de tener en cuenta que los resentimientos, la ira y demás emociones que se derivan de lo que creemos que nos han hecho, y no logramos perdonar, tiene unas consecuencias nefastas, no sólo sobre nuestro cuerpo físico sino también sobre nuestra mente y nuestro progreso espiritual.
No hay camino espiritual posible si no abordamos con seriedad el tema del perdón, porque sin el perdón estamos ciegos, atrapados en una cárcel psicológica donde no podemos desarrollar de forma eficiente nuestra creatividad ni otras muchas cualidades intelectuales.
El perdón es el mejor ejercicio para alcanzar la paz y la plenitud en nuestras vidas. ¿A quién debemos perdonar? Observemos lo que nos produce rencor, lo que no aguantamos, lo que nos carcome por dentro, lo que juzgamos y lo que criticamos y tendremos una idea clara de lo que tenemos que perdonar.
El tema del perdón es arduo y complejo, sin embargo, me parece conveniente acercarnos al tema, no solo con la importancia que cobra el perdón en las condiciones de vida actual, sino por las implicaciones terapéuticas en problemas donde el rencor y el odio son determinantes, por ejemplo: el abusos, maltratos, traiciones,violencia intrafamiliar y psicopatía.
Perdonar no es absolver, no implica borrar la falla como por arte de magia o hacerla a un lado como si nada hubiese pasado. El hecho queda registrado en nuestras mentes y almas, por tal razón el pasado siempre está vivo de alguna u otra manera en nuestras memorias.
El perdón no es amnesia, no es sencillamente olvidar, porque no sería conveniente borrar al infractor, o infracción de nuestra base de datos y quedar expuestos, a un nuevo o mismo episodio donde seamos la víctima de algún hecho que nos perjudique, siendo vulnerables.
Cuando nos decidimos a perdonar realmente en su más pura expresión es cuando de forma interna esta extinto en nosotros el odio, por lo tanto perdonar no está involucrado con odiar, ya que al hacerlo extinguimos el rencor y los deseos de venganza de nuestro ser, es negarse a que el resentimiento siga echando raíces.
Todo esto es algo personal que requiere de tiempo y determinación, a veces es mejor dejar y soltar todos los rencores, todas las cosas malas que en nuestras vidas pasaron, para así empezar a sentir paz interior. Las cosas hay que dejarlas en manos de Dios, en nuestras manos está ser mejor persona cada día.
Nadie sabe, tampoco es una ciencia exacta, cuanto conlleva el proceso de perdonar a alguien, lo que sí sabemos es que no es inmediato si es real el perdón. Hay que superar muchas cosas, hay que darles razones al corazón y a la mente para que tomen tal decisión. Debido a que no solo estamos hablando de disculparse, puesto que el perdón está reflejado también como un sentimiento, que internamente trae a nosotros calma, paz y tranquilidad.
En fin, basta con estar en los zapatos de la persona herida y quebrantada, llena de odio, de dolor, de traición, para poder comprender el difícil proceso que como personas afrontamos previamente para lograr perdonar, pero algo si es completamente cierto y como su servidora @danielncr lo certifica, no es una fácil decisión ni se realiza de la noche a la mañana, todo esto lleva su tiempo, en el cual todas las heridas se sanen y al final de ese camino quede como fruto una gran experiencia.
Perdonar y pedir perdón no es fácil, es todo un proceso que empieza por nosotros mismos y con la auto aceptación, con la introspección que es el conocimiento de nuestros propios estados mentales, y con perdonarnos a nosotros mismos, esta es quizá una de las partes mas difíciles que tenemos, el reconocer nuestros errores y pedirnos perdón por lo que hemos hecho o dejado de hacer. Liberarnos de los pesos o ataduras del pasado que nos lastiman y no nos dejan progresar.
Los invito a reflexionar sobre el tema y sobre todo les doy gracias por leerme.