La selva era gobernada por un gran lobo negro que abusaba y aterrorizaba a los habitantes del lugar. Ese trono no era de él ni pertenecía a su clan, ese trono era de los leones y el lobo lo usurpo al asesinar al antiguo rey en una emboscada de forma traicionera… ahora los leones querían recuperar lo que les pertenecía por derecho e iban a aprovechar el descontento de la población para conseguirlo de vuelta.
En esa reunión en lo profundo de la selva estaban los clanes más poderosos: los elefantes, los rinocerontes, los monos, las aves y por supuesto todas las razas de felinos. La reunión era liderada por un León joven y fuerte, hijo del antiguo rey, a quien correspondía el trono por ley.
Durante el reinado del lobo los animales viven con miedo y zozobra solo con pensar quien sería el próximo en morir o cual será el clan que escogerían los lobos para ejecutar, pero estaban cansados de temer y esconderse, y por eso decidieron unirse y así tratar de volver a los días de paz y felicidad que vivieron durante el reinado de los leones y esa noche se puso en marcha un plan para destronar a los lobos.
Llego el día señalado y los animales aprovechando la calma de la noche rodeaban la aldea de los lobos y a la señal del joven león todos atacaron al mismo tiempo tomando por sorpresa a los lobos y a su rey quienes confiándose en el miedo que infundían no se esperaban la revuelta. Los lobos fueron sometidos, su rey asesinado y el joven león fue proclamado rey devolviendo a los leones lo que les pertenecía por naturaleza y llevando la paz a la selva.