En esta entrada daré inicio comentando sobre anatomía comparada de los dientes incisivos y luego sobre la de los dientes caninos.
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DIENTES INCISIVOS
En algunas especies no-primates
Los incisivos son los dientes frontales, que a menudo tienen forma de cincel o pala. Por lo general son empleados para cortar, agarrar, raspar y pelar, entre otras conductas de ingestión, para llevar a la boca trozos de alimentos que sean pequeños, suficientemente, para procesarlos con los otros dientes.
Entre especies, algunas tienen incisivos especializados con funciones específicas. Por ejemplo, el castor (Castor fiber), la rata negra (Rattus rattus), el jird gordo (Psammomys obesus) y el cuy o cobayo (Cavia porcellus) poseen grandes incisivos para roer; quitan de manera superficial y poco a poco pequeñas partes (por esos son llamados roedores). El elefante africano de bosque (Loxodonta cyclotis) y el narval (Monodon monoceros) desarrollaron a partir de sus incisivos, colmillos, que les son útiles como órganos sensoriales, herramientas para cavar, curiosear y como armas.
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En primates no-humanos
En primates superiores sus incisivos se distinguen como espatulados y con cuchillas. Los pueden utilizar para agarrar objetos de comida y para fracturarlos. Los primates modernos con incisivos más anchos los utilizan para separar en una fruta la pulpa o semillas de su cubierta exterior. Estos incisivos más anchos, a diferencia de los más estrechos, tienden a eliminar más de la cubierta exterior, y los primates con incisivos más estrechos, que por lo general son folívoros, los usan para agarrar y arrancar las hojas de las plantas.
En frutas carnosas, estas pueden poseer un epicarpio grueso que fácilmente se desprende de la pulpa o un epicarpio fino que se separa con cierta dificultad, de la pulpa. Estas frutas están destinadas para el consumo de los vertebrados y es muy posible que el incisivo espatulado que se distingue en primates que se asemejan morfológicamente al humano (antropoides), evolucionara en su ancestro común para abrir frutas.
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DIENTES CANINOS
Variedad en caninos
Estos dientes son variados en su tamaño y forma, por ejemplo, en el gato (Felis catus) y ciertos primates como el babuino (Papio hamadryas) son en forma de daga y largos, y con bastante frecuencia tienen bordes puntiagudos para apuñalar o pelear, sostener presas y morder. Entre otros mamíferos como los herbívoros y topos, estos poseen caninos incisiformes pequeños que en paralelo con los incisivos funcionan en la ingestión. En otras especies como el hipopótamo africano (Hippopotamus amphibius) y la morsa (Odobenus rosmarus), los dientes caninos se han especializados como colmillos.
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En carnívoros
Los caninos de la mandíbula superior en carnívoros suelen ser grandes y en la mayoría se usan para fracturar la epidermis de presas con el propósito de producir una herida penetrante y profunda. La principal característica de diseño de los dientes caninos es fracturar, no fragmentar.
El arma principal de la mayoría de los carnívoros son los dientes caninos y si estos se rompen pudiera significar un desastre. Estos dientes evolucionaron para ser resistentes a tensiones, incluso extremas, durante la captura y posterior consumo de las presas. Las diferentes formas que se observan en los dientes caninos son reflejo de las diferentes tensiones físicas que se imponen ante la variedad de técnicas de captura de presas por parte de las especies en el orden Carnivora.
En cánidos, los caninos no están adaptados de manera específica para producir una mordida letal y tampoco son tan fuertes como los caninos de los félidos. Los caninos superiores de los cánidos son algo afilados en comparación con los caninos de los félidos que son, de manera relativa, redondos en sección transversal. En tal sentido, una sección transversal redonda resiste más la presión desde todos los ángulos y esto es interpretado como una adaptación que a los félidos permite, infligir mordiscos profundos y de manera sostenida mientras agarran sus presas que forcejean tratando de escapar, cuando esto ocurre las tensiones generadas en los caninos pueden venir en cualquier dirección. Por otro lado, la sección transversal elíptica en caninos superiores de cánidos, resisten las cargas generadas cuando son usados para infligir heridas superficiales, rápidas y cortantes ejerciendo presión en una dirección que sería a lo largo del eje más largo de la elipse.
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Es de hacer notar que las hienas matan como los cánidos pero sus caninos son similares a los de los félidos, no obstante, sus premolares masivos que llegan a romper huesos, imponen altas cargas en sus caninos desde todas las direcciones.
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En primates humanos extintos. Algunos argumentos
En esta subsección previamente presento una imagen tipo cuadro que facilitará la comprensión de la lectura y refiere al linaje del hombre visto a través de su taxonomía.
Ma = millones de años. Crédito: @capp, CC0 1.0. La imagen fue extraída de una entrada anterior publicada sobre la serie de consideraciones, la # 2, y si se desea consultar para mayores detalles puede hacerlo pulsando clic aquí.
Los dientes caninos en el Australopithecus afarensis se proyectan más allá de los dientes en hilera. En esta especie la dentición decidua (dentición primaria) se muestra como una mezcla de rasgos primitivos y otros derivados que se relacionan con la pérdida de la forma aguda de los dientes caninos, siendo menor comparada con los de los simios existentes. Entre los dientes de los grandes simios y de los homininos fósiles existe una significativa diferencia, que es la reducción del tamaño de los dientes caninos, y esta reducción es una característica que define a los homininos, y a su vez, es reconocida como señal de cambios en la dieta y el comportamiento.
Crédito: @capp, CC0 1.0. Imagen elaborada en CorelDRAW X8.
Ardipithecus ramidus, que es más primitivo que Australopithecus, posee un complejo canino/premolar reducido, lo que es un indicativo de poca agresión social. De manera amplia se asume que, en dientes caninos, la pérdida de su forma aguda se asocia con la selección para el uso de ellos en la dieta. En el contexto adaptativo y evolutivo, las diferencias existentes entre Australopithecus anamensis y Australopithecus afarensis en la evolución dental, con alteraciones mayores en o cerca del complejo canino/premolar, aluden a posibles cambios en la dieta y/o un uso alterado de la dentición anterior durante el procesamiento de alimentos en paralelo con cambios en adaptaciones masticatorias. Si se compara con los primeros homininos, los dientes deciduos en humanos recientes son reducidos en tamaño y complejidad, considerablemente.
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Cuando en especies animales (o vegetales) se presentan dos aspectos anatómicos o formas diferentes esto indica que presentan dimorfismo; definido el término, son considerables las especies de primates que presentan alto dimorfismo sexual en los caninos, y es notable que los machos tienen caninos más grandes que las hembras. Aunque los dientes caninos desempeñan un rol en el procesamiento de alimentos, por ejemplo, deformar epicarpios duros de frutos no maduros, en muchas especies la función primaria que cumplen es como armas en conflictos intrasexuales, y por esto evolucionan bajo selección sexual. Con frecuencia la selección sexual favorece el desarrollo de rasgos, como es el caso de los caninos grandes, los cuales permiten a los machos mayor acceso a las hembras, porque los ayudan a ganar “concursos”. También ha sido sugerido que el dimorfismo en dientes caninos en antropoides no es debido a una selección sexual débil sino que se asocia a una selección sexual fuerte para un ancho facial mucho más amplio. En este sentido, pómulos alargados se relacionan con el atractivo en humanos y deriva en la propuesta de que la evolución de una cara amplia y pérdida de dientes caninos grandes, en machos homininos es consecuencia de la elección de pareja.
En la literatura se puede encontrar de manera habitual un argumento semejante al siguiente: si los humanos fueran carnívoros tendrían que perseguir corriendo a su presa, atraparla con sus manos, matarla con sus dientes y comer su carne cruda. En relación con esto, chimpancés y babuinos poseen muchas diferencias anatómicas en comparación con los homininos. Ambos tienen dientes caninos grandes y tanto los primeros humanos como los modernos no tienen. Si un humano lograba atrapar a un animal, el desgarrarle la piel y cortarle su carne habría sido bastante difícil, hasta la invención, posteriormente, de las herramientas de piedra. La piel de un animal no se puede desgarrar con las manos y los dientes anteriores no son aptos rasgar la carne ni la piel. Un humano no posee caninos grandes y no tiene la capacidad para manejar fuentes de alimentos donde sean requeridos los dientes caninos grandes.
Hace aproximadamente 2,5 millones de años los homininos no poseían herramientas de piedra. Los dientes caninos agudos que otros primates (algunos) utilizan de manera ocasional para matar y comer mamíferos (pequeños) se perdieron hace aproximadamente 3,0 millones de años en homininos. Los homininos no tienen caninos agudos y los no-homininos si los tienen; es algo que los distingue. Algunos homininos que existieron hace aproximadamente 3,0 o 3,5 millones de años tenían caninos que quizás eran un poco más grandes, aunque con una diferencia no significativa, que los de los humanos modernos.
La desaparición de caninos grandes permitió a antepasados comer alimentos disponibles de manera más fácil. La vegetación se encontraba en todas partes, y tanto los procesadores de alimentos como el equipo para cocción (entiéndase uso de calor para preparar alimentos) aún no estaban en el escenario o la escena. Una gran cantidad de plantas fueron consumidas y no estaban cocidas. La necesidad era de dientes molares para triturar alimentos y la desaparición de los dientes caninos grandes permitió a la mandíbula moverse de lado a lado para triturar o aplastar la vegetación. Esto influyó en el masticar alimentos de forma diferente.
En la próxima entrada de la serie el enfoque será en la anatomía comparada de dientes premolares y molares. Puede leer la entrada anterior, referida a la anatomía dental comparada, a manera de preludio.
Referencias Bibliográficas
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