Paso a describir los hechos. Todo ocurrió en mi casa, que mide como 45m2 . No hay agua desde antier. Se acaba de ir la luz . La cocina parece un vertedero, un cerro de platos sucios, hay que huir. El baño, como el de la propaganda de Mr. Músculo, pero antes de tener músculos.
El vecino de enfrente llegó con un artefacto que es mutación kafkiana entre automóvil y cornetas, y le dió por poner suavecito pasito a pasito por quincuagésima y media vez a todo volumen. Tan gentil, quiere compartir su felicidad .
Como estoy ayudando a mi esposo a buscar los lentes (los hombres buscan las vainas con los brazos extendidos y viendo para arriba) y que si, tenía colocados en la cabeza , se me queman las arepas.
Luego recuerdo a Maduro, la MUD, la hiperinflación, el dólar y que se me dañó la manicura. De repente me percato que tengo más de quince minutos que no sé de mi retoño de 8 añitos! Viendo para todos lados , como la mamá de Bambi llego al balcón, y encuentro a mi talentoso hijo PIIINNTAAANDOOOO COOON GOOUUAACHEEEE!!! Nooo vaalee...El carajito tiene por lo menos la mitad del piso manchado con los colores del arcoiris ¡BELLOOO! Y él tiene pintura hasta en lo blanco de los ojos, el ombligo y el cielo de la boca, o sea, el paladar.
En ese segundo regresé a mi infancia; tuve una especie de visión extra corpórea y ví a mi santa madre, 30 y pico, pico de tucán, años atrás, presa de aquel mismo ente, en posición de disparo, en dirección a alguno de aquello blancos móviles que éramos sus tres tiernas criaturas
Con la intención de educar sobre la historia de la cultura venezolana y para los neofitos pacifistas que están leyendo está crónica, dícese de aquellos llamados Generación Millenium pos LOPNA ( ley orgánica de protección para niñ@ y adolescentes) a los que nacimos durante las últimas décadas del siglo XX, cuando los celulares tenían botones, y con un billete de cien bolívares agarrabas el bus, ibas al cine y comías en en Tropi Burger, a nosotros y nosotras se nos incorporaba al nacer un GPS para que nuestra madrecita querida no pudiera fallar los misiles teledirigidos que constituían su calzado para la casa.
Algunos de aquellos temidos artefactos de destrucción masiva se podían catalogar así : Las Rajadeos: Muy usados, nombres clave Ipanema o Dupé. Aquellos misiles que nuestras santas se metían entre el pulgar e índice de sus piecitos, de alcance medio e igual precisión. Las Peluchas: Los más regaladas el Día de las Madres, suavecitas, acolchadas y livianas. De poco alcance y poder, a menos que te dieran de canto con la suela.
Las sapito: Crocs. De brillantes colores, peligrosos por la fuerza de rebote, largo operacional, 20 metros.
Las Dr Scholl: Los más peligrosos por su estructura de 50% madera dura y 50% cuero. Letal. Sí de verdad tu madre querida te quería pegar con eso, mi herman@ mejor que te dieran en adopción.
Ya saliendo de aquel trance y con mi alma de regreso al cuerpo, les digo que solo después de ser madre entiendo a aquellas que tanto nos quieren y aguantan.
- Que debo dar gracias al cielo por la agilidad de mi niñez, y por que no me regalaran a las Carmelitas descalzas.
- Que un chancletazo a tiempo te corrige, o te deja babeando y con un tic nervioso por el resto de la vida.
- Que si tú madre nunca pensó, intentó o te lanzó su calzado no estaba entrenada, es un ángel o andaba descalza.
< Algún parecido con tu realidad hazmelo saber>
<Texto autobiográfico de@bdohermos>
<Imágenes por orden de aparición de Anabelle the movie en twitter, Wikipedia, Diario Panorama, Mercado libre.com>