Hay cosas que solemos no pensar mucho, porque no nos toca directamente, tal vez, o al menos así pensamos. Pero llega un punto en el que es muy difícil dejar de lado algunas realidades y no sentir algo de frustración por lo que ocurre, ya que, aunque no está la solución en nuestras manos, resulta que uno quisiera que las cosas fueran diferentes.
Para nadie a nivel global es un secreto el hecho de que millones de personas tuvimos que salir de Venezuela en busca de oportunidades, y si, claro, esas son decisiones personales, pero hay que asumir que en la mayoría de los casos fue una decisión que se vio forzada por las circunstancias que en Venezuela hubo en su momento y, que parte de esas circunstancias siguen siendo una realidad (algunas veces empeoradas incluso), y no, no voy a hablar de política, más bien quiero centrarme en las emocionalidad, en todo lo que implica lo que estoy palpando de manera directa justo ahora en Colombia, que están -lamentablemente- viviendo algunas personas cercanas.
Como bien saben aquí en Colombia recientemente comenzó a gobernar un nuevo presidente, y las políticas en cuanto a migración son radicales, son de expulsión del país a quienes no estén legales y, por cuestiones de cercanía a Venezuela, Colombia es el país del mundo donde más venezolanos estamos. Por mi parte, estoy libre de esa presión del temor a ser deportado porque tengo la nacionalidad, pero si que tengo contacto diario con personas que están en condición de indocumentados y puedo palpar diariamente lo que ese miedo implica.
Vivir así no debe ser nada fácil, noto que les está afectando incluso su capacidad de centrarse en sus labores, porque se sabe que hay redadas policiales y de migración, que están llegando a locales comerciales, a panaderías, a tiendas de ropa, a empresas, a revisar si todo está en regla con quienes trabajan ahí, y eso genera una angustia constante en estas personas que salieron en busca de algo mejor.
En todas estas personas que están ante tal incertidumbre las tranquilidad mental no es una opción, algunos incluso están pensando en devolverse a Venezuela antes de tener que pasar por un proceso de deportación que implique la posibilidad de que le limiten en el futuro la entrada a Colombia, pero también está la incertidumbre de lo que harán en Venezuela, porque incluso algunos de con quienes he hablado vendieron sus casas, y ya allá, en Venezuela, no tienen nada, más que amistades, que si bien son importantes, cada quien tiene sus propias problemáticas, obviamente.
Y para quienes estamos al tanto de todo esto, independientemente de que yo estoy tranquilo en ese sentido, la realidad es que me genera frustración, y a los sitios a los que voy, suelo sentir ese "ambiente pesado" por tal motivo, así que cada vez es más real eso de que la salud mental es un punto que cada vez más se ve afectado por las condiciones externar, y no tiene que ver únicamente con control mental, con respirar, con adquirir herramientas que nos ayuden a controlar los niveles de ansiedad, sino que puede llegar un momento en el que las circunstancias nos superen.
Y estoy en este punto hablando muy específicamente de la situación migratoria, pero bien podría ser otra realidad, como que nos lleguen una cantidad de situaciones complicadas de resolver y nos superen, generando una situación mental de inestabilidad en nosotros, a pesar de nuestras fortalezas. Tal vez tenga en este momento esta visión porque, como lo dije al principio, me genera frustración todo lo que está ocurriendo en este sentido, pero aun así, tengo esperanzas de que finalmente todo mejore.
Para todos un gran abrazo, que pasen un bonito día.