Estamos a mitad de semana y me gustaría compartir una publicación en la que quiero dejar una idea que parte de una conversación que he mantenido recientemente con una amiga, y tiene que ver con la desconfianza. Sé que es una palabra que puede abarcar muchos espacios, y también tengo presente que puede llegar a ser una herramienta para "mantenerte alerta" y cuidarte, pero implica siempre una especie de vigilancia que puede terminar siendo agotadora, no sólo para quien la ejerce sino para quien la padece.
Con una amiga hablaba muy específicamente de la desconfianza en cuestiones de pareja, pero en realidad, si es algo que está permanente en todas las relaciones (laborales, de amistad, familiares, etc.) termina siendo muy agotador de mantener.
Y no es algo que sea saludable en lo absoluto, de hecho, puede ser bastante perjudicial. Creo que todos hemos tenido alguna relación o, al menos, interacción con alguien que siempre está como esperando un ataque, o que seguro "el otro le fallará en algún momento", y la verdad es que no es sano, e incluso es desagradable.
Lo más complicado es que muchas veces esa desconfianza no aparece de la nada, como por arte de magia, puede que se haya construido a partir de experiencias reales, de decepciones, de traiciones, de abandonos o de situaciones en las que confiar tuvo consecuencias que resultaron dolorosas. Y cuando algo así ocurre (sobre todo si es constante, o si fue muy doloroso), resulta comprensible que una persona quiera protegerse para no volver a pasar por lo mismo, yo lo entiendo, no se si tu.
Ahora, el problema más complejo surge cuando no sólo esa desconfianza está no en situaciones específicas, sino que se transforma en la manera en la que se relaciona con las personas, cuando ya no se necesita que ocurra algo para desconfiar, porque la sospecha aparece antes de que exista una razón para ella, y aunque parezca mentira, hay quienes pueden vivir así.
Entonces cualquier silencio se puede interpretar como rechazo, cualquier cambio de actitud como una señal de engaño (sin considerar que sencillamente alguien tuvo un mal día), cualquier error lo pueden ver como una confirmación de que "tenía razón en no confiar", y así se puede entrar en un círculo bastante difícil de romper, porque la persona termina buscando constantemente pruebas de aquello que teme, y seguro que en esa búsqueda, encuentra las pruebas que necesita para mantener su actitud.
Pero vivir así también consume a quien desconfía, porque eso de estar siempre pendiente de las palabras, los gestos que los otros hacen, de los horarios, las explicaciones y las "posibles contradicciones" requerirá siempre estar atentos y eso, sin duda alguna, debe ser sumamente agotador, es como tener una alarma encendida todo el tiempo, incluso cuando no necesariamente existe un peligro.
Y lo peor aquí es que esa actitud de siempre desconfiar no necesariamente nos va a mantener libre de daños, ni fuera de peligro, a veces lo único que pasa es que se puede terminar sufriendo por algo que no tiene basamento lógico, que se dañen relaciones en el proceso, y terminar en una situación peor a esa que no se quiere que ocurra.
Y por otro lado, alguien que este siempre como "bajo sospecha" puede sentir presión por eso, y también es desgastante. Porque es evidente que a ninguno nos gusta tener que explicar cada cosa para no despertar pensamientos erróneos en el otro, así que terminamos más bien alejándonos, y evitándonos malos momentos. Insisto en que eso no sólo se puede vivir en una relación de pareja, también podríamos verlo en el trabajo, o en cualquier otro tipo de interacción que mantengamos.
Por eso, y para ir concluyendo, pienso que la confianza es importante y necesaria, y esto no quiere decir que tengamos que dejar criterios a un lado, o confiar siempre ciegamente en cualquier persona que llegue a nosotros, pero si es importante que aprendamos a diferencias entre una señal de alerta real y el miedo que nos haya podido dejar una experiencia anterior.
Estar alerta todo el tiempo no necesariamente significa estar más seguros porque, más bien, puede terminar esto es evitando que podamos disfrutar de lo que, en el ahora, está bien. Me gustaría saber que piensan sobre este tema, en vista de que todos tenemos relaciones de distintos tipos, seguro que tienen experiencias que compartir. Bonita noche, bonita semana.