Lo que un cubano extraña cuando vive lejos de la isla (aunque nunca se haya ido)
Hay una paradoja que solo entienden los cubanos: puedes extrañar un lugar sin haberte ido nunca.
Yo no me he ido de Cuba. Sigo aquí, con las mismas dificultades que todos: la escasez, los apagones, la incertidumbre. Pero hay algo que extraño incluso estando aquí. Extraño la Cuba que no viví. La que me contaron mis abuelos. La que aparece en las fotos viejas, en las canciones de Silvio, en los cuentos de mi madre.
Extraño cosas que nunca tuve. Extraño un país donde no hubiera que hacer cola para todo. Donde un joven graduado en lenguas no tuviera que preguntarse si su título servirá para algo. Donde irse no fuera la única opción para crecer.
Pero también extraño lo que sí tengo. La solidaridad de los vecinos cuando falta el agua. El olor del café colado en la mañana. Las conversaciones en el portal, cuando la luz se va y todos salen a la calle porque adentro no se puede estar.
Extraño lo que perdí sin darme cuenta. Y extraño lo que nunca tuve.
Quizás por eso Hive me ha enganchado. Porque aquí puedo escribir sobre esto. Porque aquí hay otros cubanos que entienden. Porque aquí, aunque sea en un mundo digital, puedo construir algo sin que me lo quite un apagón.
¿A ti qué te pasa? ¿Extrañas algo que nunca tuviste?