Hay colores que susurran. El rojo grita.
No es un color neutral. No puedes ver rojo e ignorarlo. El rojo te detiene, te alerta, te seduce o te enfurece. Nunca te deja indiferente.
Piensa en las cosas rojas que marcan tu vida. La primera vez que viste una rosa roja y entendiste lo que significaba. El semáforo que te salva de un accidente. La camiseta de tu equipo. La sangre que corre por tus venas. El vino que se derrama en una mesa de celebración.
El rojo es contradicción pura. Es el color del amor y de la guerra. De la pasión y de la ira. De la vida y de la muerte. Es el color de la revolución y también el del peligro. Depende de quién lo mire y desde dónde.
En Cuba, el rojo está por todas partes. En las banderas, en los carteles, en las flores que crecen silvestres. Es un color que llevamos en la piel, aunque no lo queramos.
Pero más allá de la política o de los símbolos, el rojo es un color profundamente humano. Es el rubor de la vergüenza, el calor de una cara enamorada, la furia que sube por el cuello cuando algo te indigna.
¿Qué significa el rojo para ti? ¿Es amor, es rabia, es memoria?