Desde chico he sentido pasión por los deportes todo lo que implica competencia en el mejor sentido de la palabra, fue algo natural en mi, aunque tuve una época de bastantes compromisos con la medicina debido a que sufría una enfermedad llamada adenoides, lo único que sé de esta es que está relacionada al sistema respiratorio, también que fue la responsable de muchos días de dolor de cabeza motivo por el cual renuncié a mis prácticas en el béisbol.
El béisbol fue mi primer contacto directo con el deporte, mi papá trabajo con el equipo Cardenales de Lara representante del estado en esta misma disciplina, los que viven en Venezuela sabrán a quien me refiero cuando lo menciono. Mi padrino de agua fue el gran Domingo Carrasquel, ese que hizo campeón de Venezuela al equipo en el año 1989. Si Carrasquel, esa familia de buenos deportistas que han puesto sus nombres en la mayor league baseball (MLB) destacando por su habilidad y control en los fundamentos de la pelota y también como muy buenas personas.
Pasaron los años, comenzando la adolescencia volví de nuevo a otro ciclo de mucha actividad física con los amigos de la cuadra, carreras, juegos de acción, fútbol, béisbol entre otros. Fue entonces donde noté que tenía habilidades para destacar en cada acción física a realizar, además de ir siempre un paso adelante con el pensamiento, anticipando cada movimiento que haría el contrario para desarmarlo y luego realizar la contra según fuese el caso.
Llegaron los años en la universidad y a pesar de disfrutar de todos los deportes el que llamo mi atención al máximo, en el cual fijé la mejor preparación fue en el fútbol. Este deporte me llenó en todos los sentidos, el trabajo en equipo partiendo de habilidades y concentración individual, la armonía de los movimientos, saber que tu cuerpo se ejercita completamente en lo físico y mental, era realmente relajante para mí estar dentro de una cancha dominar el balón, los tiempos de juego y anticipar cada jugada de ataque como si pudiese leer la mente del delantero atacante.
Luego de la universidad asumí el trabajo como profesor de aula en una institución pública, esta me limitaba bastante con el tiempo, sin embargo en cada oportunidad estaba presto para hacer cualquier deporte, encuentro entre profesores de los colegios, dominó, bolas criollas, sofbol. Torneos de Futsal por las noches, los fines de semana sofbol, basketbol y más.
En los años más recientes, muchas personas se han ido del país entre esos algunos buenos amigos, a eso debemos sumar la supuesta pandemia y la situación económica del país. Todo junto a significado una disminución bastante marcada en todo lo que se refiere a la actividad física. Ahora mismo, se nota una reactivación de muchas de las actividades que se habían detenido por las normas sanitarias, los amigos que aún quedan por ahí y mi persona no nos hemos quedado atrás y armamos un equipo de sofbol para retomar el deporte.
Finalmente, hemos superado grandes obstáculos para poder mantenernos unidos, con las espectativas de compartir, con los ánimos por encima del promedio y lo mas importante tener la motivación para hacer deporte como una herramienta para la salud. En el presente se ha asomado otro inconveniente y es que ahora los años han dejado huellas, no han pasado en vano. Pero bueno, tampoco es que estamos tan viejitos :)
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