Continuamos en modo promoción de bachiller y, aunque legalmente el libro ya se firmó, ahora es momento de agradecer a Dios por este recorrido y por no habernos dejado solos en ningún momento. Hoy, como es tradición, celebramos la misa de acción de gracias. Todas las secciones de quinto año del liceo asistieron en compañía de sus profesores, padrinos y familiares, ya que, al ser un espacio abierto, no hubo restricciones de asistencia.
Estaba muy contenta. Dios ha sido muy bueno con mi hijo: le ha brindado salud, un hogar, una familia, alimento, provisiones y el respaldo necesario para acompañar cada uno de sus proyectos.¡Waoooo, es increíble! Aún recuerdo su etapa de maternal. Comenzó a estudiar muy temprano porque en ese momento yo cumplía un horario laboral de oficina, lo que nos obligó a inscribirlo en un maternal privado que aceptaba niños desde los seis meses.
Al principio fue difícil porque no teníamos quién lo cuidara. Ninguna de las niñeras que contratamos cumplió con su trabajo: eran irresponsables, llegaban tarde o simplemente no venían. Esa búsqueda constante me agotó por completo, hasta que conseguimos esta escuela que quedaba céntrica y ofrecía horario de mañana y tarde, por lo que nos cayó como anillo al dedo.
We’re still in high school graduation mode, and although the diploma has already been officially signed, now is the time to thank God for this journey and for never leaving us alone. Today, as is tradition, we celebrated a Mass of Thanksgiving. All the fifth-year classes at the high school attended along with their teachers, mentors, and family members, since, as it was an open event, there were no attendance restrictions.
I was so happy. God has been so good to my son: He has given him health, a home, a family, food, provisions, and the support he needs to pursue each of his projects. Wow, it’s incredible! I still remember his time in daycare. He started daycare very early because at that time I was working a regular office schedule, which forced us to enroll him in a private daycare that accepted children as young as six months.
At first it was difficult because we didn’t have anyone to take care of him. None of the nannies we hired did their job properly: they were irresponsible, arrived late, or simply didn’t show up. That constant search completely wore me out, until we found this school, which was centrally located and offered both morning and afternoon sessions—so it was a perfect fit for us.
Su uniforme le quedaba enorme; tuvimos que comprarle la talla dos —la más pequeña que había— y mandar a ajustar el mono de la escuela porque aún le quedaba grande. Era solo un bebé con el cabello lachosito. Su uniforme comenzó con una chemise roja, la cual usó hasta los tres años. Luego, por cuestión de edad, tuvimos que inscribirlo en un preescolar donde la chemise era amarilla. En esa otra institución estuvo hasta primer grado, ya que era un colegio exclusivo de preescolar; lo elegimos porque también ofrecía doble horario y quedaba de camino a casa, lo que nos permitía salir del trabajo y pasar a buscarlo rápidamente.
Sin embargo, para primer grado nos tocó buscar otra escuela y ahí la situación se complicó un poco, pues acabábamos de mudarnos a otra casa. Conseguimos un colegio muy bonito, aunque algo costoso. Entre las actividades deportivas ofrecían natación, algo que me gustaba mucho; sus maestras se veían creativas y el ambiente era campestre, con salones agradables, y a él también le encantaba.
No obstante, al poco tiempo comenzaron a subir la mensualidad de forma muy elevada todos los meses. Los representantes empezaron a retirar a sus hijos y, en poco tiempo, el colegio cerró. Esto nos obligó a buscar otra opción, esta vez más céntrica, donde él pudiera quedarse por las tardes en la oficina de su papá hasta que saliéramos. Ahí estudió dos años, pero como vivíamos lejos del centro, tuvimos que contratar un transporte escolar que lo pasaba a buscar súper temprano, algo que resultaba bastante agotador.
His uniform was way too big for him; we had to buy him a size two—the smallest size available—and have the school jumpsuit altered because it was still too big. He was just a baby with curly hair. His uniform started with a red shirt, which he wore until he was three. Then, because of his age, we had to enroll him in a preschool where the shirt was yellow. He stayed at that other school until first grade, since it was a preschool-only institution; we chose it because it also offered two session times and was on the way home, which allowed us to leave work and pick him up quickly.
However, for first grade we had to look for another school, and that’s when things got a little complicated, since we had just moved to a new house. We found a very nice school, though it was a bit expensive. Among the sports activities, they offered swimming, which I really liked; the teachers seemed creative, and the atmosphere was rustic, with pleasant classrooms—and he loved it, too.
However, before long, they began raising the monthly tuition by a very large amount every month. Parents began pulling their children out, and before long, the school closed. This forced us to look for another option, this time closer to downtown, where he could stay at his dad’s office in the afternoons until we were ready to leave. He attended that school for two years, but since we lived far from downtown, we had to hire a school bus that picked him up very early in the morning, which was quite exhausting.
Al año siguiente, gracias a Dios, tuvimos la bendición de conseguir nuestra casa propia. Nos mudamos y le busqué cupo en la escuela más cercana a nuestra residencia. Me tocó el turno de la tarde y yo misma lo llevaba, o bien iba acompañado de otros compañeritos con los que se armaba un grupo; tenían una hora fija para salir del edificio y se iban caminando juntos. Fue precisamente en esa escuela donde cursó desde cuarto grado y donde también funciona el liceo en el que finalmente se graduó.
Mantuvo un rendimiento académico excelente y siempre estuvo muy pendiente de sus actividades. Lamentablemente, no pudimos hacer actos de promoción ni celebraciones en sexto grado como esperábamos, debido a que en ese tiempo llegó la pandemia y las clases presenciales se suspendieron. Con el tiempo todo se normalizó; pudo ver clases en el liceo tanto en el turno de la tarde como en el de la mañana, y así finalizó su etapa escolar graduándose de bachiller.
Dios ha sido muy bueno con él. Danielito fue esforzado y valiente; nunca desistió ni se rindió, pese a cualquier dificultad. Hoy celebro este logro en compañía de su papá, de la misma forma en que lo llevamos juntos a su primera clase con su chemis roja cuando era apenas un bebé. Hoy volví a acompañarlo para agradecerle a Dios por permitirme formar parte de cada uno de sus logros, porque sé que vendrán muchos más. Declaro que mi hijo será grande y próspero, y que siempre tendrá a su equipo apoyándolo en todo tiempo.
The following year, thank God, we were blessed to be able to buy our own home. We moved, and I enrolled him in the school closest to our home. I was assigned the afternoon shift, so I would either take him myself or he would go with other classmates who formed a group; they had a set time to leave the building and would walk together. It was precisely at that school where he attended starting in fourth grade and where the high school he eventually graduated from is also located.
He maintained excellent academic performance and was always very attentive to his schoolwork. Unfortunately, we weren’t able to hold any graduation ceremonies or celebrations in sixth grade as we had hoped, because the pandemic struck at that time and in-person classes were suspended. Eventually, things returned to normal; he was able to attend high school classes in both the morning and afternoon sessions, and thus completed his schooling by graduating from high school.
God has been very good to him. Danielito was hardworking and brave; he never gave up or lost heart, no matter what difficulties he faced. Today I celebrate this achievement alongside his dad, just as we took him together to his first class in his red shirt when he was just a baby. Today I accompanied him once again to thank God for allowing me to be a part of each of his achievements, because I know there are many more to come. I declare that my son will be great and prosperous, and that he will always have his team supporting him at all times.