El árbol

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En un hermoso jardín vivía una semilla, que era cuidada por su dueño todos los días, él la sembró en tierra fértil para que esta prosperara en una hermoso árbol, y así fue, se convirtió en un bello y frondoso árbol que le daba vida al jardín. Poco a poco fue creciendo y haciéndose cada vez más hermosa, era la envidia de todos, nadie tenía en su jardín un árbol tan grande y tan hermoso..

El hombre todos los días se sentaba junto a él para disfrutar del fresco de su sombra, se subía a él para mirar lejos y soñar con grandes cosas, se mecía en él, dormía sobre él. Las conchas de su corteza le servía para la fiebre si las hervía, para los dolores si se las frotaba, para curar infecciones servía su sabia, las hojas controlan el azúcar si se les mastica, las flores aromatizan, con sus ramas se tejen hermosos muebles, sus raíces son un gran alimento, sus frutos...... que ricos frutos!!.


Fuente

Sin darse cuenta el hombre, en tres oportunidades las semillas de los ricos frutos se implantaron en la tierra del jardín, naciendo así tres hermosos árboles más, igual de maravillosos y gigantescos que arropaban al hombre. Muchos morían de envidia, nadie tenía un jardín igual, con un árbol tan hermoso y tres más creciendo rápido y fuerte. Cada arbolito servía para algo distinto, el hombre no necesitaba nada más. Ya no era un hombre cuidando a una matica sino cuatro imponentes árboles dándole la vida a un hombre.

Otras plantas que estaban cerca también sintieron ganas de ser parte del jardín, llegaban y se iban, todos querían ser parte de este maravilloso jardín. Pero una de esas plantas que se asomaba por ahí, sintió envidia y quiso quedarse. Quería ser más grande que el hermoso árbol y creyó que el hombre podía cuidarla y hacerla crecer más que los demás, pero no pudo estar más equivocada, no era el hombre el que había hecho que ese árbol fuera tan grande y hermoso, era Dios, el árbol era un regalo de Dios para el hombre.

La planta no podía entender por que no podía crecer tanto como los otros árboles que se encontraban en el jardín, ni siquiera notó lo torcida que estaba tratando de buscar la luz que le tapaban los gigantes.

Un día el tonto hombre se vio echándole agua a la planta sin entender por qué. Él, sabía perfectamente que esa mata no podía crecer en su jardín pues ya no había lugar, además le estorbaba para poder subir al árbol, sin mencionar que la planta trajo consigo una plaga que le estaba dañando la corteza del árbol.

Sin dudarlo, el hombre tomó por el tallo a la torcida planta, la arrancó y la lanzó lejos de la sombra de sus cuatro árboles. Tal vez la planta muera en tierra infértil o tal vez nadie la tomé por llevar consigo una plaga, lo que si es cierto, es que sus árboles ahora son los más fuertes y sus frutos los más ricos.

Hoy quería compartir algo diferente con ustedes, espero haya sido de u agrado.

Gracias por pasar y leer

El árbol | Ecency