“¡Maestra, lo estudié ayer, pero no recuerdo nada en este momento”!
“El otro día lo hice y me quedó bien, pero ahora no recuerdo como lo hice”
Estas frases circulan a diario en las aulas de clase y los maestros y maestras a veces pensamos que se debe a que los niños no se esfuerzan lo suficiente o no prestan atención cuando les explicamos. Sin embargo, estas “faltas de memoria” también tienen su origen en el modo de enseñar.
¿Alguien, alguna vez, les ha enseñado a los niños y niñas a recordar lo que aprendieron?
¿Les han ofrecido a los alumnos y a las alumnas recursos para recordar lo que han aprendido?.
Estas preguntas deberíamos hacérnosla porque no podemos pretender exigirle a nuestros niños y niñas que hagan algo que nunca se les ha enseñado.
“Aprender a recordar” es un aprendizaje que debemos ejercitar todos los días y que se debe incluir dentro de la formación del estudiante, tomando en cuenta que contenido vamos a transmitir en la escuela. Esto requiere de acciones intencionadas y bien planificadas por parte del docente.
Si vemos este punto desde esta perspectiva, los maestros debemos asumir en el aula la responsabilidad de ofrecer estrategias que ayuden a “dejar atrás los olvidos” y a fortalecer los recuerdos de aquello que se va aprendiendo durante el año escolar.
•Destinar un tiempo al comenzar un tema, para que los estudiantes puedan “traer a la memoria” sus conocimientos previos y compartirlos con los demás.
•Alentar a los alumnos y a las alumnas a poner en palabras (evocar) aquello que aprenden. Este recurso es muy efectivo, ya que, al poder explicar con qué procedimientos y de qué manera se aprendió un contenido, seguramente se podrá incorporar y recordar mejor.
•Promover el intercambio colectivo de ideas, procedimiento y recursos utilizados por algunos niños para que otros puedan apropiarse de ellos.
•Propiciar la reflexión personal al finalizar una actividad:
“¿Cómo hice la tarea?, ¿Qué aprendí con ella?”. Estas preguntas seguramente, ayudarán a que los estudiantes puedan ser cada vez más conscientes con sus propios procesos de estudios
•Valorar la participación de los niños, aun cuando no sea del todo acertada y fomentando el respeto por todas las opiniones e ideas que circulen en el aula.
Es importante que como docentes ayudemos a nuestros niños a “aprender a recordar” porque esto lo van a utilizar el resto de su vida, ya sea al estudiar o en el vivir diario. De hecho, la mayor escuela se llama VIDA, y es en ella donde ayudamos a nuestros niños y niñas a ser adultos integrales, donde puedan defenderse y sobre todo a ser ciudadanos dignos ejemplos en la sociedad.
Estas no son las únicas estrategias que los docentes pueden aplicar en un aula de clase para enseñar a recordar a los alumnos. Si tienes otra estrategia o has aplicado alguna, agradecería mucho que la compartieras en los comentarios