Sin duda alguna una de las esculturas que más me han impresionado en toda mi vida, por no decir la que más. Se trata de San Bartolomé desollado, una obra de Marco d'Agrate que está en ella catedral de Milán, justo delante del antiguo mausoleo.
Tremenda, escalofriante, desgarradora... cualquier adjetivo se queda corto cuando estás justo en frente de ella. Esta representa al Apóstol Dan Bartolomé, el cual fue desollado vivo. Se planta de pie en una de las zonas más concurridas de la catedral milanesa sin piel, pudiendo observarse como ésta le cuelga impactante en de los hombros dejándose caer como si fuera una capa, simplemente espectacular.
El detalle de los músculos es tal que se podría dar una clase de anatomía sin necesidad de nada más. El nivel de realismo es perfecto y te provoca escalofríos solo de verlo.