Que la comida entra por los ojos es algo que se dice desde siempre y que tiene una razón tremenda. Por lógica, antes de que los sentidos del olfato y del gusto entren en juego, el sentido de la vista ya ha hecho lo suyo y ha hecho ese primer filtro que es el que hace que nuestro cerebro active esas glándulas salivales para poner en funcionamiento el sistema digestivo.
En ese proceso de que la comida te entre por los ojos está el arte de los platos. Cada vez más, los restaurantes se centran mucho más en el aspecto de sus platos, en que tengan buena pinta, en que estén bien presentados y que tengan colores que hagan que su boca se haga agua sin ni siquiera haber olido la comida. Los colores están de moda y los platos se convierten en auténticas obras de arte que son impresionantes.
Aquí os muestro varios de esos platos, ensaladas, ceviches, sushi... da igual el tipo de comida, lo importante es que la primera impresión ya sea buena y que a la hora de oler y degustar ya vayas predispuesto a disfrutar del plato. En este caso, lo hice y no me equivoqué, buenísimo.