Martín Fierro: ¿qué voz se escucha cuando los olvidados comienzan a cantar? | Martín Fierro: What Voice Is Heard When the Forgotten Begin to Sing?
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Some books tell a story, while others give a voice to people who have rarely been heard. Martín Fierro, by Argentine writer José Hernández, belongs to the second group. It is a work in which singing becomes a way of telling the truth about a harsh reality, denouncing injustice, and preserving the dignity of those who have been pushed aside.
My copy is an edition published by Editorial Pueblo y Educación in Cuba. It was printed in January 1979 by the Alfredo López Graphic Production Company and is the first reprint of the edition originally published by the National Printing Office in 1962. Although this is not a new book, opening its pages offers an opportunity to discover a work whose social concerns remain interesting to readers today.
The introductory text describes Martín Fierro as a landmark of American literature. It tells us that José Hernández was born in 1834 in the province of Buenos Aires. He spent much of his youth on his father's estate, where he came to know the rural population closely. According to this introduction, that experience helped him understand and appreciate the men of the Argentine countryside, whose daily work contributed to the country's development while they themselves endured exploitation and hardship.
The book places Martín Fierro's story within a society marked by inequality. While political and economic power remained in the hands of a few, rural workers faced harsh conditions and abuses. In this setting, the first part of the poem appeared in 1872. Hernández did not simply want to portray rural life or reproduce the customs of the gauchos. He wanted to speak about their problems and give literary expression to a reality that powerful people could prefer to ignore.
One passage from the introduction particularly caught my attention:
Yo he visto muchos cantores
con fama bien adquirida...
parece que sin largar
se cansaron en partidas.
These lines suggest a criticism of those who begin with a strong voice but eventually abandon their convictions. In a work so closely connected to social denunciation, the act of singing is not merely entertainment. It also carries a responsibility: to speak about what happens, even when doing so is uncomfortable.
That idea becomes even clearer in another short verse:
Pero yo canto opinando
que es mi modo de cantar.
I find this particularly revealing because it expresses the relationship between literature and the world around it. Martín Fierro's voice is not detached from the circumstances in which he lives. His singing carries opinions, experiences, and judgments about the society that surrounds him. He does not sing simply to please an audience; he sings because he has something to say.
The introductory text also emphasizes the importance of preserving Hernández's original language. The gaucho's way of speaking is not an accessory that can be removed without changing the work. It is part of the character himself. The vocabulary, expressions, and rhythm of the verses help create the world in which Martín Fierro lives. Changing that language too much would mean losing part of the identity that gives the poem its distinctive voice.
Among the verses I read, one stanza stayed with me:
Gracias le doy a la Virgen,
gracias le doy al Señor,
porque entre tanto rigor,
y habiendo perdido tanto,
no perdí mi amor al canto
ni mi voz como cantor.
What I find moving here is the recognition that hardship can take many things away without necessarily destroying a person's need to express himself. Martín Fierro has suffered losses, yet he still has his voice. His gratitude does not erase the suffering described in the poem; instead, it reveals something he has managed to preserve despite it.
For me, this is one of the most interesting aspects of the work. The gaucho is not presented only as a victim of injustice. He is also someone who remembers, thinks, sings, and tries to make sense of what has happened to him. His voice becomes a means of preserving his experience and resisting the silence imposed by others.
Sometimes, keeping your voice is already a way of resisting those who would rather you remain silent.
This is my own reflection inspired by the poem, not a quotation from José Hernández.
There is also something worth appreciating about the physical edition itself. My copy bears the imprint of the Cuban publishing world of its time. Its interior design was by José M. Villa, the cover design by Luis Soteras, the cover illustration by Pedro H. Dopleo, and the proofreading by Hortensia Lamazares. These details remind me that a book's journey does not end with its author. Editors, designers, illustrators, and proofreaders also contribute to the form in which a work reaches its readers.
I chose to share this book because Martín Fierro offers more than a portrait of rural Argentina in the nineteenth century. Through its verses, it raises questions about inequality, dignity, injustice, and the right of ordinary people to tell their own stories. And perhaps that is one reason why its voice continues to deserve our attention: the circumstances may change, but the struggle to be heard does not always disappear.
The photos were taken by me with my mobile phone, and for the English version I used Google Translate.
Thank you for reading. Special thanks to @bradleyarrow for supporting the community.
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Martín Fierro: ¿qué voz se escucha cuando los olvidados comienzan a cantar?
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Algunos libros cuentan una historia, mientras que otros dan voz a personas que pocas veces han sido escuchadas. Martín Fierro, del escritor argentino José Hernández, pertenece a este segundo grupo. En sus versos, el canto se convierte en una forma de contar la verdad sobre una realidad difícil, denunciar las injusticias y conservar la dignidad de quienes han sido apartados.
Mi ejemplar pertenece a una edición de la Editorial Pueblo y Educación, publicada en Cuba. Fue impreso en enero de 1979 por la Empresa Productora Gráfica Alfredo López y constituye la primera reimpresión de la edición publicada originalmente por la Imprenta Nacional en 1962. Aunque no se trata de un libro nuevo, abrir sus páginas permite acercarse a una obra cuyas preocupaciones sociales siguen despertando el interés de los lectores.
El texto introductorio presenta Martín Fierro como una obra cumbre de la literatura americana. Nos cuenta que José Hernández nació en 1834 en la provincia de Buenos Aires y que pasó buena parte de su juventud en la hacienda de su padre. Allí llegó a conocer de cerca a los hombres del campo argentino, a comprender sus condiciones de vida y a valorar el trabajo con el que contribuían al desarrollo del país, a pesar de las dificultades y la explotación que sufrían.
El libro sitúa la historia de Martín Fierro en una sociedad marcada por las desigualdades. Mientras el poder político y económico permanecía en manos de unos pocos, los trabajadores rurales padecían condiciones duras y numerosos abusos. En ese contexto apareció en 1872 la primera parte del poema. Hernández no pretendía limitarse a describir la vida rural ni a reproducir las costumbres de los gauchos. Quería hablar de sus problemas y dar forma literaria a una realidad que quienes tenían el poder podían preferir ignorar.
Un fragmento del texto introductorio me llamó especialmente la atención:
Yo he visto muchos cantores
con fama bien adquirida...
parece que sin largar
se cansaron en partidas.
Estos versos sugieren una crítica a quienes comienzan con una voz firme, pero terminan abandonando sus convicciones. En una obra tan vinculada a la denuncia social, cantar no es simplemente entretener. También implica una responsabilidad: hablar de lo que sucede, incluso cuando hacerlo resulta incómodo.
Esa idea se expresa con mayor claridad en otros dos versos:
Pero yo canto opinando
que es mi modo de cantar.
Me parece una declaración reveladora porque muestra la relación entre la literatura y la realidad que la rodea. La voz de Martín Fierro no está separada de las circunstancias en las que vive. Su canto contiene opiniones, experiencias y juicios sobre la sociedad. No canta solo para agradar a quienes lo escuchan; canta porque tiene algo que decir.
El texto introductorio también insiste en la importancia de conservar el lenguaje original de Hernández. La manera de hablar del gaucho no es un adorno que pueda eliminarse sin alterar la obra. Forma parte del propio personaje. El vocabulario, las expresiones y el ritmo de los versos contribuyen a construir el mundo en el que vive Martín Fierro. Modificar demasiado ese lenguaje significaría perder una parte de la identidad que le da al poema su voz particular.
Entre los versos que leí, hubo una estrofa que se quedó conmigo:
Gracias le doy a la Virgen,
gracias le doy al Señor,
porque entre tanto rigor,
y habiendo perdido tanto,
no perdí mi amor al canto
ni mi voz como cantor.
Lo que me conmueve de estos versos es reconocer que las dificultades pueden arrebatarnos muchas cosas sin destruir necesariamente la necesidad de expresarnos. Martín Fierro ha sufrido pérdidas, pero todavía conserva su voz. Su gratitud no borra el sufrimiento que atraviesa el poema; más bien, muestra algo que ha conseguido preservar a pesar de todo.
Para mí, este es uno de los aspectos más interesantes de la obra. El gaucho no aparece únicamente como una víctima de las injusticias. También es alguien que recuerda, piensa, canta e intenta comprender lo que le ha sucedido. Su voz se convierte en una forma de conservar su experiencia y resistirse al silencio que otros pretenden imponerle.
A veces, conservar la propia voz ya es una forma de resistirse a quienes preferirían que uno permaneciera callado.
Esta es una reflexión personal inspirada en el poema, no una cita de José Hernández.
También vale la pena prestar atención a la edición física. Mi ejemplar conserva la huella del trabajo editorial cubano de aquella época. El diseño interior estuvo a cargo de José M. Villa; el diseño de cubierta, de Luis Soteras; la ilustración de cubierta, de Pedro H. Dopleo; y la corrección, de Hortensia Lamazares. Estos datos nos recuerdan que el recorrido de un libro no termina en su autor. Editores, diseñadores, ilustradores y correctores también contribuyen a la forma en que una obra llega a sus lectores.
Quise compartir este libro porque Martín Fierro ofrece mucho más que un retrato del campo argentino del siglo XIX. A través de sus versos plantea cuestiones relacionadas con la desigualdad, la dignidad, la injusticia y el derecho de la gente común a contar su propia historia. Quizá por eso su voz sigue mereciendo nuestra atención: las circunstancias pueden cambiar, pero la lucha por ser escuchado no siempre desaparece.
Las fotos fueron tomadas por mí con mi teléfono móvil, y para la versión en inglés utilicé Google Translate.
Gracias por leer. Un agradecimiento especial a @bradleyarrow por apoyar a la comunidad.