Manchar la tinta no es lo mismo que mancha de tinta; la segunda es una torpeza que cometemos al dejar caer el tarro de tinta en el borrador del escrito o incluso en el vestido, pero eso tiene solución. Lo segundo es más profundo y merece mayor atención, vale la pena escuchar lo que se dice al respecto para evitar la mancha de tinta.
Por siglos, millones de personas se han dedicado a manchar la tinta con sus palabras, en otrora usaron el papel, ahora la modernidad regala más medio; las redes sociales, las pantallas de móviles y computadores, en ellas se dibujan palabras insulsas, grotescas, que sin consideración meten en nuestras casas, en nuestros hijos y esto parece inevitable porque son tantos que te acribillan con sus respuestas; están agazapados, esperándote para salirte al ruedo y defender su derecho a expresarse sin pensar que su expresión a veces daña, en especial cuando atenta contra el hablar educado, porque a veces la mala palabra pudre la cesta del párrafo, daña la página y esto es trágico cuando no la puedes pasar porque se adhiere como la estampilla de lo común en la mente de niños y jóvenes.
¿Usted ha manchado la tinta? todos en alguna oportunidad hemos tenido deseos de manchar la tinta, de soltarle a los que no nos caen bien, a los que nos hacen enojar, una completa carga de soberanas e insulsas palabras, queremos adelantarle un rayo que los parta, pero nos hemos frenado para no igualarnos porque a la tinta no hay que mancharla, sino alimentarla de buenas intenciones para que de ella salgan las buenas, sanas y brinconas palabras a rodar por el mundo.