Comunidad maya-tojolabal
En el libro menciona una distinción muy importante del escuchar entre los tojolabales, y otros pueblos mayas, que no la tenemos igual en el español, ni en otras lenguas indoeuropeas. Quizá de algún modo se puede comparar al escuchar y el oír, pero creo que se queda corto una vez que entendemos la profundidad del significado que posee entre los tojolabales y su lengua. “En este idioma para el termino de lengua o palabra hay dos conceptos: ‘ab’al y k’umal. El primero corresponde a la lengua o palabra escuchada y el segundo se refiere a la lengua o palabra hablada” . Desde dicha distinción cabe una crítica al modo occidental de pensar, incluso de relacionarse a través del lenguaje, el cual consiste prácticamente sólo en el aspecto del hablar, del decir. Así encontramos que el hombre occidental tiende sólo a recurrir a un monólogo en el cual se habla a los otros sin que tenga relevancia un interlocutor.
Los tojolabales al mostrarnos un doble aspecto de la lengua nos enseñan el papel importante del escuchar, en donde la palabra cobra sentido mientras hay alguien escuchando. Los occidentales efectivamente oímos lo que nos dicen, pero no escuchamos, no ponemos atención a las palabras, a su significado, por lo que no nos emparejamos para poder avanzar en una construcción dialógica con los otros. Las diferencias que acá se muestran no son una casualidad. Carlos Lenkersdorf nos dice que el lenguaje es la forma en que nombramos al mundo, por ello una particular forma de ver el mundo está expresada en el tojolabal, que es distinto a la cosmovisión que existe en occidente donde el yo se encuentra al centro, además es el yo que dice. En el caso de los tojolabales encontramos que es el nosotros lo fundamental para nombrar al mundo, donde el sujeto se relaciona siempre con otros sujetos y no con objetos, como es en occidente. Para ejemplificar lo anterior Carlos nos muestra una frase en español y cómo quedaría una traducción desde la perspectiva de los tojolabales.
Les dije. kala awab’yex (Lo) dije. Ustedes (lo) escucharon.
En el caso del español vemos que hay un sujeto que realiza la acción mientras un objeto la recibe, pero esto no ocurre en tojolabal, pues hay dos sujetos que están realizando una acción; el primero es el que realiza el acto de decir y el segundo realiza el acto de escuchar.
Zona maya-tojolabal
En el caso de las lenguas occidentales estamos acostumbrados a que todo parte desde el yo, por eso resulta tan complejo entender a los tojolabales (así como a otros pueblos originarios) que siempre mantienen la perspectiva del nosotros. Carlos nos habla de los estudios de la sociolingüística en los que se hace hincapié en las diferencias culturales en las que se expresan distintas formas de las sociedades modernas, pero resulta que esos estudios suelen ser hechos tomando en cuenta a las lenguas indoeuropeas, que en realidad guardan un mismo origen y por tanto una cosmovisión. Por ello la importancia de hacer un estudio de las lenguas que tienen un origen distinto al indoeuropeo, que nos muestran que hay diferencias más allá de las que se pueden decir de las sociedades modernas.
El tojolabal, como otras lenguas mayenses, pone un énfasis particular en el escuchar que no encontramos en otras lenguas. En las relaciones que se establecen comúnmente en occidente vemos reflejado un fenómeno en el cual hay un discurso que va dirigido a otro u otros, pero que no está preocupado por recibir una respuesta, le basta con decir sin escuchar. El profesor le dice a los alumnos, el gobernante a sus gobernados, pero no se espera que haya una respuesta, de tal modo que los alumnos o los gobernados no escuchan, pues no se espera nada de ellos. En el caso de las asambleas de los universitarios se reproduce el mismo problema dando como resultado decenas de monólogos intercalados que estropean una verdadera solución a lo que se esté tratando.
Escuchar parece una tarea sumamente complicada para quienes nos hemos criado en un ambiente de dominio del pensamiento occidental. Escuchar requiere de compenetrarse con el otro de una forma que es contraria al individualismo inculcado en occidente. Por ello es importante adentrarse en el leguaje, pues ya no sólo hablamos de una cosmovisión sino de una cosmoaudición. “El hablar de otras culturas, también de sus lenguas, exige que las interpretemos desde la perspectiva de ellas y no de las nuestras.” Tanto el escuchar como el nosotros son piezas claves de la lengua y el pensamiento de los pueblos mayas y para entenderlo lo debemos de hacer desde su perspectiva, escuchando.
Comunidad maya-tojolabal
En conclusión el libro de Carlos nos muestra una forma distinta de ver el mundo y que por lo mismo sirve para hacer una comparación de lo que son nuestras sociedades actuales. Pues en definitiva hay una crisis cultural y tenemos que ver las alternativas.
Recomiendo ampliamente que se acerquen a esta lectura.
Lenkersdorf, Carlos, Aprender a escuchar, enseñanzas maya-tojolabales, Plaza y Valdes, México, 2008.
*Las fotos son mías.