Relato: La hermana del medio

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Nota de la autora: Este relato está inspirado en el personaje de lady Edith Crawley, de Downtown Abbey. Así mismo, esta historia está inspirada en una playlist que encontré en YouTube llamada It's SWING Party Time, el cual puedes escuchar en aquí.

¡Saludos y bonito fin de semana!


Imagen editada con Canva. Fuente de la imagen: Pexels

Contemplando el páramo desde la ventana de sus habitaciones en la residencia familiar de Pembroke Hill, cerca de Avon, lady Marion Frye-Wexham reflexionaba con detenimiento su situación actual en la vida y en la sociedad.

A sus 19 años, sentía que su lugar dentro de la familia siempre caía en las sombras; sus hermanas siempre la eclipsaban con sus logros o con sus escándalos, mientras que ella trataba de luchar contra tiempo y marea por mantener una reputación limpia, tranquila y equilibrada, buscar un lugar en el mundo aristocrático, así como de obtener un reconocimiento por parte de su familia.

Pero llegó un momento, un punto de quiebre donde ella misma se hartaba de todo, y ese punto de quiebre llegó bajo la forma de su abuela materna, lady Wexham. La anciana solía saludar a sus hermanas con afecto, mientras que a ella la trataba con condescendencia.

Marion sintió en ese momento que ya tuvo suficiente de esa mierda de vida. Empezó a cuestionarse si era realmente necesario tolerar todo ese sinsentido que conllevaba ser la hija del medio, si debería estar a la altura de las expectativas de un mundo reacio al cambio, y si valía la pena seguir esperando por un reconocimiento que dudaba llegase por parte de sus progenitores.

Tras una noche entera de insomnio, Marion decidió que debía hacer algo por sí misma y para ella misma.

Miró con curiosidad el panfleto que le había entregado hace unos días un amigo de su hermano.

Arqueología. Una materia siempre fascinante para ella. Las ruinas, los tesoros ocultos aún ante los ojos del mundo, las civilizaciones que dejaron testimonio de su presencia en los desiertos y selvas. Con todo el alma y el corazón anheló por un momento no ser hija de aristócratas y enrolarse en alguna universidad para estudiar esa carrera que quizás le abriría las puertas a un mundo en constante cambio.

"¿Por qué no...?", musitó mientras dejaba el panfleto a un lado.

Miró hacia la entrada de su habitación. Por un momento se vio a sí misma saliendo con maleta en mano, decidida a ver el mundo más allá de las paredes de Pembroke Hill, más allá de las reglas y convenciones que la sometían a la condición de un matrimonio para preservar privilegios que solo le han causado más tristezas que gustos.

Empezó a caminar de un lado a otro, repasando ideas en su mente.

La única forma de poder asistir a la universidad y estudiar era pedirle permiso a su padre. Y conociendo al viejo Ernest Frye, lord Pembroke, el hombre probablemente se habría opuesto férreamente, recordándole las viejas ideas victorianas de que la mujer estaba hecha para el matrimonio.

Tras una serie de reflexiones, decidió dar un paso adelante y desafiar las convenciones sociales propias de su mundo. Sabía que el escándalo se sobrevendría, pero ella tenía la dignidad de alguien que, si bien podría perder muchas cosas en el proceso, ganaría otras que le darían un valor más humano.

Tomó de nuevo el panfleto. "¿Por qué quedarme aquí y no estar allá?", musitó.

Al tirar el papel en la chimenea con la intención de no dejar evidencia que pudiera delatarla, Marion se acercó hacia un lado de su cama y jaló un cordel. Unos minutos después apareció Molly, su doncella. "Molly, hazme una maleta para unos tres días. Debo salir inmediatamente a Londres".

"Pero milady, hoy viene el marqués de Hirbingham..."

"No creo que al marqués le importe mi ausencia, Molly. Él viene por Sara, no por mí. Ahora, por favor, empaca una muda de ropa, ¡y rápido!".

"¿Desea que le informe a su padre, milady?"

"Dile que hay un asunto delicado de suma importancia que debo atender. Eso es todo".

Molly la miró con desconcierto. "¿Todo bien, milady?"

"Sí. Ahora, empaca y dile a Holmes que prepare el carro para llevarme a la estación".

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