Un día como hoy, nacen cocuyos.

Words
451
Reading
3 min
Listen
Play
9y

Son las 5 de la tarde, 15 de febrero de 2006. Ya tienes los deseos de salir a la vida que se hace fuera de mí. ¿Sabes, Cami?, mi vulnerabilidad emprende vuelo. Entre nostalgia y furor por verte, estallo en llanto. Inician los dolores, son muy fuertes, dicen que no los recordaré una vez te vea… así es el amor.

Cami, llevo ocho horas apoyándome en la pared, balanceándome sobre una pelota gigante de yoga y con las manos de tu papá sobre mis caderas para aliviarme, solo un poco.

Alejandro, nuestro compañero de parto, nuestro guía durante tu gestación, me susurra a mi oído la tranquilidad para activar mi necedad de traerte a mis brazos.

Vuelven los dolores, rompí tu fuente, me emociono… quiero verte.

Tu abuela sale y entra a cada rato, no soporta verme en este proceso natural… así es el amor.

Cami, ¿quieres salir?, la doctora dice que no dilato nada, que ni siquiera puede introducir su dedo meñique. ¿Estás lista?. Bueno, ya no tienes líquido, Cami, debes estar con nosotros. La doctora me acuesta, me hace otro tocamiento…¡duele mucho mucho!. Cami, quiero darte tu tiempo, sé que no debe ser fácil salir del confort que tienes, pero según acá, dicen, que ya es hora.

Respiro… tengo miedo, Cami.

Ya es la 1 de la madrugada del 16 de febrero. Estás en posición perfecta, pero soy yo la que no dilato. Me preparé, hice todo, pero hay herencias que son un tanto infames. Carmen, nuestra doctora, me explica que no puede esperar más, que no es bueno para ti… accedo.

Estamos en un cuarto que le llaman quirófano. Hace mucho frío, mi Camilú. Me duermen una parte de mi cuerpo, la que deseaba tener viva para recibirte, pero mis ojos están como par de paraparas para mirarnos por primera vez. Tu papá trae el reproductor y pone dentro del quirófano la canción que te escogimos para mecerte en la panza:

Les Choristes

Tu papi y Belkis, la que nos masajeó hasta el cansancio para consentirte, consentirme, me toman de la mano. Me dejo llevar por la música. Escucho a Carmen, la doctora, reírse por la muchachota que eres. Me emociono cada vez porque te siento cerca… le digo a tu papi “ahí viene, ahí vine…”, estallo en llanto, mucho.

Te tengo Cami, en mi regazo, llegaste, hermosa, rosada, cachetona ya, y dispuesta a darme la mejor y mayor de las lecciones, luego de aprender a caminar sola.

Cumples 12 años y te siento intacta. Te cuento lo que vivo a diario en ti. Esos dolores tan fuertes, ciertamente, se transforman en todo lo que he sido y soy capaz por ti. Te amo mi cocuyo… te amo eternamente.

niñaenlamarbw.jpg

Un día como hoy, nacen cocuyos. | Ecency