HÁBITAT DE UNA VIAJERA

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Pensar en quienes buscan una vida más sencilla. En los que sueñan despertar con una ventana accesible para mirar el horizonte que les espera. Ver, desde otra perspectiva, la riqueza de la tranquilidad. Levantarse y tener todo a la mano, el alimento, el aire puro, las mascotas, los vecinos y el día con plena luz aun cuando oscurezca.

Pasearse con el beso de los que amamos, con la seguridad de sentirse felices de la maravilla que somos sin tantos argumentos para la paz. La música "new age" en vivo al escucharse el canto del pájaro oriundo del lugar que habitamos.

Cuenta un nómada: “Siempre caminamos por las riquezas ignoradas”


¿QUÉ ES UN VIAJERO?

Es quien nunca se siente extranjero. Siempre mirando al rededor con la atención de un águila que sobrevuela y observa movimientos, colores. A diferencia del ave, la mente del viajero está en el ahora, está atenta y siempre a la expectativa, en espera como el pescador, paciente y tranquilo, al detalle, al paisaje, la flor, la risa, el agua y todo aquello que sea tangible a las miradas para contarlas y lograr hacerlas sensibles a la piel a los olores y sabores que acompañan cada andar, y en ocasiones, causar la transformación milagrosa de la poesía. Los viajeros son alegría y llanto a la vez. En la mochila siempre llevarán algo para compartir en un brindis o en una danza que se ondea suavemente para no caer bruscamente. No se olvidan, son pasajeros con entradas y salidas hacia el abrazo anhelado y eternizado.

PASEO POR LA MENTE DE UN VIAJERO

Tomemos como ejemplo el trayecto por las montañas de Altagracia de la Montaña. Una pequeña localidad ubicada en una cumbre de las que hilan gran parte del estado Miranda. Mi querido viajero de esta plataforma, volaremos desde las imágenes de esta #viajeradelrio para tratar de explicar qué puede pasar por la mente de una viajera cuando se desplaza por los caminos infinitos de esta nave Tierra.

Primera Escala: El paisaje

No paso de una velocidad que me permita admirar lo que transita a mi alrededor. Por las carreteras de mi país, no me causa ningún complejo darle permiso a todo aquel que vaya más "apurado" que yo. Voy en zig zag cambiando de canales dando paso a todo conductor que vaya por la vía rápida o lenta, por la curvita y las rectas, como quieran, pasen por al lado y "piii piiii" mi corneta les saludará. Mientras me pasan los carros, voy como "Mr. Magoo", haciéndome la ciega al peligro y con la sonrisa campestre y certera que nada me pasará, para recorrer con mis ojos lo que atesoro. Veo una montaña y su contexto, el paisaje reina con la puesta del sol perfecta. Me inspiro con lo que proyecta lo que observo, parqueo, bajo y click; y si la vía me lo permite, tomo una foto mientras avanzo para hacerle honor a la trompa de mi compañera-camioneta La Gorda.

Cabe destacar que, mientras manejo por estas épocas cercanas a Mayo, voy cazando el bendito mango que me entretendrá el camino. Siempre está para nosotros, dispuesto en cualquier lugar para ser comido, porque en estas tierras del Caribe, nunca falta un buen alimento que nos reconforte. ¿O es que acaso soy la única que no va pendiente de una Naiboa, o una parada de empanadas por la carretera?. Pero en el caso de los caminos de montañas, los tarantines y kioskos se muestran entre árboles y sus propias ramas. Si vamos varios en el viaje, cabe preguntarse: ¿El mango será de quien lo vea primero o de quien se baje a tomarlo?

Segunda Escala: La Gente

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Voy cantando a todo gañote: "Me gusta estar al lado del camino / Me gusta sentirte a mi lado / Me gusta estar al lado del camino / Dormirte cada noche entre mis brazos.../ Al lado del camino / Al lado del camino / Es mas entretenido y mas barato; y entonces volteo y observo a la gente. En este trayecto, me conmovió, profundamente, como campesinos toman el jueves "santo" para dedicarse al templo de la Tierra, la que es, la que precisa atención, la que nos da el aguacate añorado.

Estaciono la camioneta y con mi super cámara inicio la toma de quienes me miran como una extraña. Me presento y converso. Se llamaban Darío, Lucía, Tomás y Flora, y entre nuestra cháchara, convergen la amabilidad y la confianza. Sembraban berenjenas y caraotas. Les pido el debido permiso de tomarles una foto, y posaron. Se sienten orgullosos de su labor frecuente, insistente, ameno entre lo que se llama "comunidad".

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Parada Particular

Un joven del sur de Argentina dio con estas tierras. No vino a conquistarlas, ellas lo enamoraron a él. Vino a darle un giro, con saltos y piruetas para quedarse en las longitudes de sus manos, y desde ellas, siembra. No le basta mostrar su coherencia hacia la pacha mediante el cuido y valor, sino también con la gente, que también soy yo. Educa, apoya, juega y monta como una especie de "Cinema Paradiso" mirandino para remover las consciencias escondidas tras el desconocimiento a otro mundo posible. En estos tiempos que la gente mira hacia otros destinos, nuestro argentino quedó mirándonos adentro y se quedó.

"No, no me llames extranjero, traemos el mismo grito, el mismo cansancio viejo que viene arrastrando el hombre desde el fondo de los tiempos, cuando no existían fronteras antes que vinieran ellos, los que dividen y matan los que roban, los que mienten, los que venden nuestros sueños, ellos son los que inventaron esta palabra, “Extranjero”. Facundo Cabral.


La tercera escala: El destino final.

En cada llegada, el abrazo y en cada despedida el beso.
Llego a la "urbanidad" de la cual no termino de soltarme involuntariamente. El mejor término de cada viaje es la fe de las cosas buenas que se desprenden de los caminos y su gente. Es una labor enorme la del viajero, que en muchas ocasiones, sin pretensiones monetarias, no le frena convertirse en gitano, porque comemos de las manos de los lugareños y dormimos sobre el placer de lo conocido y lo aprendido. Sudamos, caminamos, nos accidentamos, pedimos cola, se nos estraga el estómago y el agua la bebemos como fuente vital para continuar. Turistas habrán muchos, viajeros, pues... conversemos. Ya pronto me tocará parar en una estancia que me otorgue los frutos que he sembrado durante los trayectos que nunca dejaré de pasearme en ellos desde mis recuerdos. El mejor mapa será el regazo de la tranquilidad, soberana y libre, así, como el hábitat de una viajera.


¡Hasta un próximo viaje queridos Steemianos!

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La primera imagen fue obsequiada por nuestro argentino.
El resto de las imágenes fueron tomadas por mí a través del lente de una cámara Nikon
También pueden seguir mis rutas por mi cuenta en Instagram @viajeradelr

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