El grito se escuchó en el horizonte,
viajé para encontrarme con su origen,
me devolví,
sabía que no estaría allí.
Hubo un tiempo condenado,
sustraído y asustado,
entré a la puerta del mar.
Su magia me perturbó y a sus manos me entregué.
Un tifón bajó del cielo;
se alojó en la boca del agua
y en oleadas se levantó.
Un bramido quebró el silencio
desde la cúpula del océano.
Un pasado tan severo,
me acompañó en mi trayecto,
mientras sentía que me desplazaba,
la ola de mis ilusiones.
Era iluso en aquél entonces.
Volví hacia el alba, sonreí.
a su desvelo caí y me formé,
para otra instante compañía.