Cuando me llores que no sea por amor vano
que sea por un recuerdo grato,
que más allá de hacerte pensar en lo que no tienes
te haga soñar en lo que tuviste,
te haga sentir lo que sentiste,
cuando ambos solo eramos uno, inseparables.
Como siempre lo habíamos jurado
Nuestra promesa fue separada
no por nuestras almas,
sino por la ineptitud de quien una vez más está
al mano de nuestras vidas
Fuimos su títere al cruzar aquellas líneas
no fue nuestra decisión dejar de amarnos
podemos seguir culpandolos a ellos
quienes nos obligaron a separar nuestros caminos
tan sólo por tener aunque sea algo comida en nuestras mesas.
Los aviones tomaron caminos diferentes y con ellos la vida
de quienes un día se amaron hasta fundirse en una persona,
de quienes lo daban todo y no pedían nada,
de quienes el destino un día cobraría su cercanía.