Otra vez elecciones presidenciales, y otra vez empezar a conectar con todas esas cosas que me alejaron de mi país, ya han pasado diez años desde que emigré, y en ese tiempo he vivido en tres países diferentes, tengo más mudanzas que dedos, y, sin embargo, sin importar el tiempo que ha pasado, estos momentos se vuelven una acumulación de emociones.
Todo empieza con los anuncios de elecciones, quienes serán los candidatos, cuáles serán las maniobras del gobierno para invalidar a esos candidatos, como se prepararán las cosas para que todo sea como ellos quieren y poner cara de miss Venezuela sorprendida porque acaban de ganar un concurso en el que ellos mismos son los que manejan todo.
Los nuevos vecinos y amigos te hacen comentarios y preguntas tratando de entender un poco más - yo tengo un amigo venezolano que me conto tal cosa, ¿eso es verdad? – pues sí, lamentablemente es verdad, tenemos más problemas de los que se pueden entender, y esos problemas tienen implicaciones en otros problemas, que complican y enredan todo.
Volver a explicar, cómo es que en 20 años no han sacado al chavismo, cómo es que la separación de poderes desapareció, cómo es que hay gente que aun cree que este gobierno puede hacer algo diferente de lo que hasta ahora han hecho. Y se repiten las historias, y explicas cómo Chávez primero nos separó y después nos puso en contra, cómo le puso rabo de paja a todos para asegurarse de que ninguno quisiera acercarse a la candela.
Cómo le explica uno a una persona de un país que ha estado en guerra, que ha pasado por dictaduras y golpes de estados, o que no tiene ejército, lo que significa no contar con ese apoyo y cómo les dices que lamentablemente toda la sociedad se ha corrompido de alguna forma, y que la vida se convirtió en un eterno rebusque, pues tratando de explicar eso, uno echa cuentos de cuando fue al hospital y no te quisieron atender porque no hay con qué. De como un trámite de un documento aparentemente rápido se demora cinco años y cuando te llega el documento, está a tres meses de vencerse.
Y aparecen las noticias y empiezan los ataques, con reglas que se van creando a medida que se avanza en el juego, todas diseñadas con un fin único, favorecer al organizador del juego, porque allí está el truco, la idea es hacer lo que te da la gana, pero que parezca que tu no hiciste nada, y se acerca la fecha y al principio uno está ocupado con la vida, porque el que emigró, está tratando de vivir mejor y eso también implica adaptarse a reglas diferentes.
Hay que hacer tramites y hay que pagar permisos, hay que justificar que se fue a la universidad y aprenderse todo un nuevo reglamento que incluye idioma y cultura y nuevos amigos y la gente te cuenta que conoció a un médico que ahora tiene un restaurantico bien bueno y que se comieron unas arepas bien buenas, con un relleno que se llama algo como reina de pollo, y que una vez probaron el ron Santa Teresa y les pareció muy bueno.
Y la campaña recrudece y empiezan las denuncias de lado y lado, para que parezca que hay algún tipo de balance, pero la verdad es, que es todo un teatro que monto el gobierno para hacernos creer que algo será diferente, y la gente se organiza y les explica a los amigos que el cumpleaños es larguísimo y usualmente caótico, pero que todos gozan una bola.
Y uno ve el compromiso de los que quieren un país diferente, y la organización y todo parece que va en serio, y cada vez más gente te pregunta por la elecciones y te dicen que todo parece muy positivo, y tu recuerdas las ultimas diez elecciones, pero te contagias un poco de su optimismo y de su deseo de que Venezuela se arregle, porque te tomaste el tiempo de contarles cómo es que se hace una arepa, y la cancioncita infantil con la que aprendiste a hacerlas, y le explicas que “reina pepiada” es el nombre correcto, y le dices que si las cosas mejoran van a ir a Venezuela y se van a echar una pea de ron en una playa de Margarita.
Y se acerca la fecha y esa nube de realismo que está presente en la mente de todos los que emigramos empieza a ser traspasada por algunos rayos de luz optimista, y se siente calientico en el corazón, y uno va ahí como con miedo, pero pensando que quizás ahora la cosa sea diferente. Siguen las maniobras políticas y uno hasta se enoja porque el chavismo es muy obvio en sus maniobras para torpedear nuestras posibilidades y hasta pretender actúan preocupados por el reto al que se enfrentaran.
Y llegan los días previos a las elecciones y mucha gente te manda mensajes de buena vibra, de ánimo, esperanzados de que ahora si todo pinta prometedor, y todo va a mejorar muy pronto. La tensión ya se hace manifiesta y las conversaciones en casa se acercan a los sueños de libertad, pero uno ya se ha llevado sorpresas y se comporta como víctima de maltrato acercándose a su maltratador, desconfiando, pero deseando que esta vez todo sea diferente.
Y llega el día de las elecciones. Ahora entramos en la etapa de la angustia, tras bastidores se están dando negociaciones, hablando de que pasa con la gente, si se sale a la calle o si no, todos con su agenda, y los resultados se demoran, y empiezan a atacar algunos centros de votación, las estadísticas y las declaraciones de confianza de los dirigentes diciendo que no pueden decir nada pero que van a celebrar, pasan las horas y se vuelve terrible la espera, se juntan las esperanzas con las experiencias y uno no sabe cómo sentirse porque todo es muy caótico, un anuncio que nunca dice nada, que hay que seguir contando, que todavía no, que ya casi, más rumores, ya es de noche y la mitad de los que emigraron tienen que dormir porque el mundo no se detiene y la vida pasa.
Pero es difícil descansar así, cuando uno está ilusionado, porque la mente se dispara y pasan millones de ideas que no se pueden controlar. Hay que descansar, pero no quieres enterarte de lo que pasó por las noticias, se ha esperado mucho tiempo para que algo pase, y finalmente darán el anuncio, y ahí nos enteraremos de cual fue nuestro destino, todo parece eterno...
La vida de mucha gente va a cambiar si estos resultados favorecen al Chavismo-Madurismo, y vamos a descubrir si es posible que el país se hunda un poco más.
Están dando los resultados y mientras tanto ves un video de un bus quemándose a menos de 1km del palacio de gobierno, donde desde antes de que terminara la votación están preparando una fiesta, el rector del CNE, que antes fue diputado y miembro fundador del partido de gobierno (vaya con la imparcialidad) anuncia que hubo un ataque terrorista, y que maduro tiene el 51% de los votos. Es duro escuchar ese resultado y se levantan muchas suspicacias, no hay confianza en los resultados, las noticias muestran una fiesta con pocos invitados que llegaron.
La situación ya no sorprende, no es la primera vez, ahora solo queda esperar el incidente donde se verá comprometida la evidencia que podría demostrar lo que paso, y ya no se puede hacer nada. Y ahora me toca leer los comunicados de la comunidad internacional “enojada” y al gobierno haciéndose la víctima y los héroes, aunque sean ellos los que maltratan y destruyen.
La gente sale a la calle dispuesta a todo, porque nadie entiende como es que algo así puede pasar, pero es que uno se ilusiona de que no le van a volver a pegar, de que esta vez el cambio si es real y ya no seremos más las víctimas, ya no será todo culpa del bloqueo, o de la derecha o de los conspiradores, y se queman cauchos, y la policía les dispara y los muertos se lloran, pero nadie paga.
Y pasa el tiempo, y ya no hay mucho más que hacer, los chats de la familia y amigos del barrio ya empiezan a retomar sus temas usuales, todavía algunos de los nuevos amigos dan sus condolencias por lo sucedido aun sin entender mucho de la situación, y eventualmente llegará una nueva crisis y todo volverá a ser como antes.
Ya la esperanza se ha reciclado tanto, que se insensibiliza.
Humberto Portillo
Julio 28 y 29 de 2024.