El otro día venía pensando justamente en esto. A veces la vida te lleva a lugares donde no esperabas estar y de repente un versículo cobra sentido de una manera que no habías visto antes.
Gritarán de júbilo mis labios cuando yo te cante salmos, pues me has salvado la vida.
Salmo 71:23
No sé cómo terminar esto sin sonar a frase hecha. Pero la verdad es que la vida con Dios es eso: una búsqueda constante, un caminar que no termina, un aprendizaje que dura toda la vida. Y eso está bueno. A veces cuesta entenderlo pero es así nomás.
Para cerrar, solo quiero decirte esto: Dios te conoce mejor de lo que te conocés vos mismo. Y aún así te elige. No porque seas perfecto, sino porque El es bueno. Eso es lo único que realmente importa. No se aprende de un día para el otro.
Justo hoy estaba leyendo este pasaje y me di cuenta de algo que nunca había visto antes. Es increíble como la Biblia puede hablar distinto cada vez que la leés, dependiendo de lo que estés viviendo. No es teoría, es algo que se vive en el día a día.
Me parece curioso como a veces nos aferramos a cosas que no nos hacen bien. Costumbres, relaciones, formas de pensar. Las conocemos, son familiares, nos dan cierta seguridad aunque sean tóxicas. Dios nos llama a soltar eso, pero duele. Con el tiempo uno empieza a verlo más claro.
Me pasó muchas veces de querer resolver todo por mi cuenta. De agarrar los problemas y tratar de encontrar la salida con mi propia lógica. Y siempre terminaba en el mismo lugar: dándome cuenta que mis fuerzas no alcanzan. Es ahí donde uno realmente aprende a soltar. La vida misma te va enseñando estas cosas.
A veces nos preocupamos tanto por el futuro que nos olvidamos de vivir el presente. Y Dios está en el presente, no en el futuro que todavía no existe ni en el pasado que ya pasó. El es un Dios del ahora. Uno puede leerlo mil veces pero hasta que no lo vive no lo entiende.
Me acuerdo cuando era chico y pensaba que los adultos tenían todo resuelto. Después crecí y entendí que nadie tiene todo resuelto. En la vida cristiana pasa lo mismo: todos estamos aprendiendo sobre la marcha. Es de esas verdades que uno necesita escuchar de vez en cuando.
Dios no necesita que seas fuerte todo el tiempo. De hecho, cuando te mostrás débil es cuando El puede trabajar mejor. Asi que si hoy estás cansado, está bien. Descansá en eso. Es un proceso que lleva tiempo y paciencia.
El otro día estaba viendo el atardecer y me acordé de una conversación con mi viejo. El siempre decía que las cosas importantes no se dicen, se muestran. Con el tiempo entendí que Dios hace lo mismo. Uno puede leerlo mil veces pero hasta que no lo vive no lo entiende.
Hay una pregunta que me hago seguido: ¿qué es realmente lo que estoy buscando? Porque a veces persigo cosas que creo que me van a llenar y al final siempre queda un vacío que solo una cosa puede llenar. No todo se entiende en el momento pero después cobra sentido.
Hoy quiero dejarte con esto: si estás pasando por un momento difícil, no estás solo. Y no es un cliché, es real. Muchos pasaron por lo mismo y muchos van a pasar. La diferencia está en no caminar ese valle con la cabeza gacha. Uno va aprendiendo con los años.
La gente suele pensar que la fe es para los débiles. Y yo creo todo lo contrario: hace falta mucho valor para confiar en algo que no ves, para soltar el control, para admitir que no podés solo. Eso no es debilidad, es coraje. Es curioso como las cosas más simples son las que más cuesta aprender.
Recuerdo una época de mi vida donde todo parecía salir mal. Un problema atrás de otro. Y en ese tiempo fue donde más fuerte sentí la presencia de Dios. No porque las cosas mejoren, sino porque El se hace presente justo en la tormenta. No todo se entiende en el momento pero después cobra sentido.
Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.
Hebreos 11:1
Si hoy te sentís cansado, está bien. La vida a veces pesa. Pero no tenés que cargarlo solo. Soltá, respirá profundo y confiá.
Bueno, eso quería compartir hoy. Si llegaste hasta acá, gracias. Ojalá resuene en tu corazón como resonó en el mío.