Miré que alguien meneaba su mano en el aire entre toda la multitud de alumnos. Pensé que tal vez era una señora indicándole a su hijo que se encontraba allí, pero mientras pasaban los minutos, se fue despegando el lugar y eras tú. Me quedé estática en mi lugar por que sí, ya hace casi 2 años que no te veo. Después de la tragedia de Erick, has cambiado mucho: te vez mas delgado, más pálido, te teñiste el cabello borrando ese mechón azul que te había echo yo misma, pero tu forma de ser, tu sonrisa muestra encías, eso y más, aún lo conservas. Esos detalles que tanto amé en ti, no se fueron. Supiste superar la más grande pérdida de tu vida.
Cubrí mi boca con ambas manos y mis ojos empezaron a arder. Todos me miraban con caras graciosas, ¿quién no lo haría al ver que alguien llora en medio del pasillo? Sonreí como estúpida, no es posible que estuvieras ahí. Fui corriendo en tu dirección que hasta casi le tiro una maqueta a un chico. Fue muy dramático y toda la cosa pero necesitaba confirmar que eras tú en realidad. Llegué contigo que sin pensarlo 2 veces, te abracé con el miedo de que tal vez era un producto de mi engañosa imaginación. Esperé hacer el ridículo de salir corriendo y caer al suelo por que tú desaparezcas cuando que tocara, pero no. Todo fue tan real, tus brazos rodeando mi cintura y los míos tu cuello.