Hola bellas flores, llegamos al final de junio, un mes que me ha dejado grandes aprendizajes creativos, momentos de introspección y una celebración familiar inolvidable. Para despedir este ciclo, quise resumir como ya es tradición, mi mes a través de este acróstico.
El pasado 24 de junio de 2026 nuestra realidad se sacudió de golpe con los dos potentes terremotos que afectaron nuestra región. Siendo totalmente honesta, lo viví con muchísimos nervios y atravesé una fuerte crisis de ansiedad; la naturaleza tiene una forma muy imponente de recordarnos lo cambiante que puede ser la vida con eventos que escapan por completo de nuestro control. Sin embargo, cuando el pánico intentó paralizarme, encontré refugio en la oración y comprendí que es el momento exacto para juntar fuerzas. Mi corazón y mi absoluta solidaridad están con todas las personas afectadas, especialmente en San Felipe, Yumare y nuestro estado Carabobo.
Hoy más que nunca necesitamos unirnos como comunidad, agradecer el inmenso privilegio de estar a salvo y apoyar a los más necesitados, porque es en la adversidad donde sembrar una semilla de paz y extender una mano amiga marca la verdadera diferencia.
Este mes confirmé lo importante de los momentos a solas, de contemplar el presente, y lo simple que puede ser, desde comprarme un libro de colorear mándalas a unos marcadores delgaditos, en Mango Bajito. Mi solo date rodeada de naturaleza, también formó parte de algunos de los momentos de este mes, fueron un bálsamo perfecto para desconectar del ruido externo, mi pasión por escribir y conectar con mi propio centro.
Desde escuchar los ritmos naturales de mi cuerpo hasta consentirme en casa con mis rutinas mañaneras y nocturnas de cuidado personal. Aprendí que el verdadero bienestar se cultiva en silencio, cuidándome desde adentro, guiada por mi intuición y mi percepción de las cosas, sin la necesidad de brindar un espectáculo de ello. Aproveché para hacer mucho journaling en mi cuaderno y respirar encontrando respuestas básicas a mis pensamientos.
Le dije adiós a la organización rígida y a la prisa. Junio me demostró que puedo escribir independientemente del día que sea, un sábado o un miércoles, incluso sin tener la musa creativa despierta, porque la escritura también es un hábito que puedo entrenar y perfeccionar; fue así, como me atreví a explorar nichos y comunidades que no pensaba tendrían tanto potencial, desde cocinar un pastel de chocolate por primera vez a escribir una historia de amor basada en una canción de Caramelos de Cianuro. Si no vieron esas publicaciones, los invito a leerlas y a reírse o morir de amor.
Si quieres leer la historia de amor inspirada en la canción "Flor de fuego" de Caramelos de Cianuro, pulsa aquí.
Si deseas consultar mi receta de la torta Renata brigadeiro, pulsa aquí.
También puedes leer mi reflexión sobre mi primera entrada en la plataforma, y cómo cambiaron las cosas, dale clic aquí
Me permití respirar y practicar tapping en momentos de tristeza y confusión. En lugar de juzgarme por los momentos de desconexión, elegí mirarme con compasión, usando espacios de pausa, no viéndolos como un fracaso en mi crecimiento personal, sino como una valiosa oportunidad para aprender de mis propios fracasos.
Junio me demostró que el equilibrio está entre la felicidad compartida con la familia, el respeto a nuestros conceptos de vida y el romance propio de la naturaleza.
¿Qué aprendizajes te dejas para el próximo ciclo?
¡Nos leemos en los comentarios! 👇✨
Hello, beautiful flowers! We’ve reached the end of June—a month that has brought me great creative lessons, moments of introspection, and an unforgettable family celebration. To bid farewell to this cycle, I wanted to summarize my month—as is now tradition—through this acrostic.
On June 24, 2026, our world was suddenly shaken by two powerful earthquakes that struck our region. To be completely honest, I was extremely nervous and went through a severe anxiety attack; nature has a very powerful way of reminding us how fleeting life can be, with events that are completely beyond our control. However, when panic threatened to paralyze me, I found refuge in prayer and realized that this is precisely the moment to join forces. My heart and my unwavering solidarity go out to all those affected, especially in San Felipe, Yumare, and our state of Carabobo.
Today more than ever, we need to come together as a community, give thanks for the immense privilege of being safe, and support those most in need, because it is in adversity that sowing a seed of peace and extending a helping hand makes the real difference.
This month, I realized just how important moments alone are—moments to reflect on the present—and how simple they can be, from buying myself a mandala coloring book to picking up some thin markers at Mango Bajito. My solo date surrounded by nature was also part of some of this month’s moments; it was the perfect balm for disconnecting from external noise, fueling my passion for writing, and connecting with my own center.
From listening to my body’s natural rhythms to pampering myself at home with my morning and evening self-care routines. I learned that true well-being is cultivated in silence—by taking care of myself from within, guided by my intuition and my perception of things, without the need to put on a show. I took the opportunity to do a lot of journaling in my notebook and to breathe, finding basic answers to my thoughts.
I said goodbye to rigid organization and rushing. June showed me that I can write no matter what day it is—whether it’s a Saturday or a Wednesday—even without my creative muse being awake, because writing is also a habit I can train and perfect. That’s how I dared to explore niches and communities I never thought would have so much potential, from baking a chocolate cake for the first time to writing a love story based on a song by Caramelos de Cianuro. If you haven’t seen those posts, I invite you to read them and either laugh or fall head over heels in love.
If you’d like to read the love story inspired by Caramelos de Cianuro’s song “Flor de fuego,” click here.
If you would like to check out my recipe for the Renata brigadeiro cake, click here.
You can also read my reflections on my first post on the platform and how things have changed; click here.
I allowed myself to breathe and practice tapping during moments of sadness and confusion. Instead of judging myself for those moments of disconnection, I chose to look at myself with compassion, taking time to pause—not seeing them as a failure in my personal growth, but as a valuable opportunity to learn from my own mistakes.
June showed me that balance lies between happiness shared with family, respect for our life philosophies, and the romance inherent in nature.
What lessons are you taking with you into the next cycle?
See you in the comments! 👇✨