Tenia tiempo sin escribir o publicar nada por acá, pero desde hace una semana este sentimiento que se movió tan fuerte como los terremotos en Venezuela, el país que amo, me hace sentir cada vez con mas fuerza la necesidad de escribir y plasmar en palabras sentimientos, reflexiones y pensamientos.
En este post solo diré que 129 segundos fueron necesarios para cambiar la historia de un país, de decenas de comunidades y de millones de individuos, menos tiempo del que dura una canción, o lo que puede durar un semáforo con luz roja o verde. solo 129 segundos en los que la naturaleza nos mostró nuevamente que solo somos partículas temporales que gracias a Dios y a ella existimos en un universo tan inmenso y complejo que nuestra arrogancia, superioridad y existencia banal se esfuma con un leve tremor en un planeta en alguna parte del espacio sideral.
Qué impresionante es recibir un mensaje así y que nos abra la mente y los ojos ante la fragilidad humana, que las prioridades materiales están hoy y dos minutos después ya no están, que la humanidad en momentos así muestra su mejor cara y su lado más oscuro (eso será otro tema para más adelante).
Hoy la mente y el espíritu de millones se esta reacomodando como las placas tectónicas que aún siguen moviéndose, las prioridades se reajustan, los planes cambian, la visión es diferente, nadie puede decir que "no me paso nada" porque a todos nos pasó algo, en esos 129 segundos toda nuestra vida se movió con fuerza.
Mis oraciones con cada una de las personas que perdieron a alguien en esta catástrofe, mis oraciones para todos y cada uno de los que perdieron todo, mis oraciones para los que están ayudando desde su propia realidad, de esto saldremos juntos, Dios nos dio una nueva oportunidad y estamos acá aun por algo y para algo, Dios te bendiga!