Al despertar la vi llorar, no supe reaccionar. Las mañanas frías en esta ciudad hacen que te enfoques en calentarte mentalmente. Así que ignoré por un momento mi malestar y pregunté que le había pasado. Ella no suele hablar de sus problemas personales, pero me dijo, creo que no deberíamos continuar. Me quedé pasmado, asombrado ¿Por qué dices eso? Le dije. Ella respondió con fuerza, es que ya no podemos seguir ¡no lo entiendes! ….