Feldespato Santos. De mis extraños amigos

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21d

Era curioso ver caminar Feldespato Santos. A sus veintitantos años, tenía el alma de un niño. Caminaba alegre como pato y sonreía a todo mundo. No puedo recordar si caminaba así porque le decíamos Pato o si le decíamos Pato porque caminaba así.

Su padre tenía un extraño sentido del humor, supongo. Los fines de semana decía que se iba a Bustamante hasta que un día no volvió, dicen que su familia en realidad era originaria de Texas. Quien sabe, el caso es que en Bustamante nadie lo conocía.


Historia corta

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