Se tenían miedo el uno del otro, era demasiado real para ser verdad, ¿quién era aquella persona que hacía que latiera nuevamente su corazón?, eso activo sus sentidos, hacía que se movieran con precaución,
un movimiento en falso, y podrían perder el control.
Ya les era demasiado tarde para sentir, pensaban que podría ser su fin, no les importaban cosas tan monótonas e innecesarias como el amor. Vivían con ojos cerrados, con la esperanza de que se avive su alma nuevamente, que no se vuelva su llama a extinguir. El que su suceda de nuevo, es muy difícil de predecir.
O vivís con cautela en el miedo, o con frenesí y pasión. Después de todo, es vuestra decisión, pero aferrados en la oscuridad tienen ambos el corazón.