La pobre mujer presa del miedo veía con angustia el gran reloj de pared, era más de media noche y como casi todas las noches, era inevitable que los demonios vinieran por ella.
Se podía escuchar su corazón latiendo a mil por segundo, desesperada busca algo en un su cuarto y lo consigue. era lo único que tenía para defenderse, a pesar del frío de la noche sudaba copiosamente y en su cuarto no podía quedarse escondida ya que aquellas fuerzas malignas podían derribar la puerta.
Con gran determinación y sosteniendo aquello que le daba valor en su mano, ya resignada baja por la gran escalera de caracol y se instala en la penumbra de la sala para enfrentar el horror que como muchas veces venía por ella.
Eran las 12:30 de la fría y terrorífica noche, más negra que nunca y la pobre mujer podía escuchar los macabros sonidos que anunciaban que aquella cosa se acercaba, se abre la puerta y la mujer empieza a temblar y empieza a murmurar algo en sus labios; entonces aquella cosa monstruosa entra, menos mal que en la penumbra aquel engendro no podía verla. La cosa abría la nevera, como buscando algo y al no verlo su ira aumentó, luego se dirigió a la mesa del comedor y con gran furia le dio un manotazo y algo que había servido en un plato se desparramó por toda la sala.
Ahora aquel engendro tenía que desquitar su rabia con alguien y empezó a buscar su víctima; la pobre mujer, que ya no puede esconderse, ve inevitable como aquel ser poseído se le venía encima pero en un último momento se detiene y cae al piso.
La desdichada mujer, presa de los nervios y a punto de desmayarse; con gran dificultad y con su mano temblando al máximo pudo agarrar un vaso de agua pero sosteniendo siempre aquel objeto protector en su mano.
Pero su angustia no había pasado, sabía que todavía faltaba un demonio por llegar y de igual forma tenía que enfrentarlo y de nuevo apretando aquello en su mano; empieza a hablar muy bajito y esperando con valentía resuelta abre la puerta para enfrentar aquel otro engendro.
Aquella segunda criatura pero con los ojos rojos y todo su cuerpo temblando se acercó a ella, su cara no parecía cara; solo una máscara irreconocible pero de repente cuando ya está mas cerca de la indefensa mujer, aquella segunda cosa cae de rodillas al ´piso y convulsionando en forma grotesca se desmaya y cae al piso.
La pobre mujer ya sin fuerzas y vencida por todo el horror vivido se recuesta en un sofá quedándose dormida y poniendo a un lado aquel pequeño objeto que la protegió toda la noche.
Al día siguiente; la valiente mujer ve extrañada que está comodamente instalada en su cuarto, un bello ramo de flores al lado de su cama y un rico aroma de desayuno llegaba hasta el cuarto.
Cuando se abre la puerta, entran dos personas : un hombre y una preciosa joven adolescente.
El primero le dijo muy amorosamente:
- Mi amor, yo se que este ramo de rosas no compensa lo que sufristes anoche pór mi culpa; de corazón perdóname y te prometo de ahora en adelante luchar contra este demonio de vicio y hacerte feliz.
Habló la otra persona:
- Madre, de igual forma perdóname por ese infierno que te hecho sentir, eres lo más grande, lo más hermoso y te prometo de ahora en adelante no ingerir, ni tomar ni inyectarme porquerías , te amo, y por favor acepta este delicioso desayuno como prueba de mi arrepentimiento sincero.
Aquellas dos personas eran su esposo y su hija afectados por los demonios del alcohol y las drogas.
Aquella buena y amorosa mujer sonriendo muy dulcemente y con los ojos inyectados pero esta vez de amor los perdonaba con su mirada y apretó pero esta vez con mas fuerza aquel precioso y valioso objeto en sus manos. aquello que le dio valor y fuerza cuando más lo necesitaba y que le acababa de devolver de nuevo aquellos seres que habían sido poseídos por aquellos terribles demonios; si en efecto, aquella mujer apretaba contra su pecho el escudo que jamás nos abandonará y era LA SAGRADA BIBLIA
ESCRITO ESTÁ: SOLO A TU DIOS ADORARÁS Y NO A LOS DEMONIOS DEL VICIO.