Correr 12k solo para llegar al desayuno recargado 🍳🥙 🏃♀️
Hoy la calle nos puso a prueba, pero el trabajo se logró con creces🏃♀️☀️ Salimos con toda la actitud a devorar 12 kilómetros bajo un calor verdaderamente sofocante que parecía derretir el asfalto a cada paso. Como para agregarle más dramatismo a la mañana, mi aplicación de Strava decidió ponerse rebelde y no quiso registrar ni un solo metro del recorrido. 📱❌ Al principio da ese típico ataque de pánico runner porque dicen que “si no está en Strava no pasó”, pero la satisfacción de sentir el esfuerzo en el cuerpo no la borra ningún fallo tecnológico. Los kilómetros quedaron grabados en las piernas y en el corazón. ❤️🔥
No estuve sola en esta travesía; mi hermana y mi gran amiga me acompañaron en cada tramo. 👯♀️ Tengo que admitir que la jornada tuvo su buena dosis de drama y risas, porque el calor sofocante no dio tregua y las quejas por el cansancio no se hicieron esperar a lo largo del camino. 😅💦 Cada metro se sentía el doble de pesado y el aire quemaba un poco, pero entre palabras de ánimo y empuje mutuo, fuimos avanzando firmes. Verlas vencer el agotamiento y mantenerse a mi lado hizo que estos 12k tuvieran un valor todavía más especial. 🤜🤛
Al cruzar la meta del día, el cuerpo pedía un respiro, pero la verdadera recompensa vino justo después. 🍳☕ No hay absolutamente nada en este mundo que supere la gloria de un desayuno recargado tras haberlo dejado todo en el asfalto. Sentarnos a comer sabroso, reírnos de las quejas de la ruta y sentir cómo vuelve la energía es la mejor satisfacción posible. 🥑🥞 La aplicación no habrá marcado la distancia, pero nuestras sonrisas y el plato vacío demuestran que el objetivo se cumplió🥇✨