Me quité toda la ropa y me fui introduciendo en el mar purificante poco a poco. Estaba repleto de odio, frustración, amargor y solo quería limpiarme de tantas impurezas.
Semanas atrás la vida me condujo a una extrema situación, que fue la que consiguió despertar en mi todos esos sentimientos, todos esos oscuros pensamientos que me estaban invadiendo desde dentro hacia fuera, llegando incluso a marchitar mi cuerpo.
[Foto Propia]
Pero nadie pudo ver todo lo que estaba desencadenándose en mi interior, lo guardaba bien profundo y cuidadosamente, para no liberar mi rabia e ira hacia ningún otro ser humano.
Pero, por suerte, sabía qué era lo que necesitaba para salir de esa oscuridad, para ver de nuevo la luz y poder verte de nuevo como el ser maravilloso que hay en ti. Tenía que limpiarme de toda esa capa de negatividad que me había invadido.
De manera que, una vez en el mar comencé a nadar lentamente y cuando conseguí estar en un lugar lo suficientemente hondo, me dejé caer hacia la profundidad más oscura, para poder depositar allí todo lo que me estaba atormentando.
Pasados unos minutos volví a salir a la superficie, me sentía mucho mejor, más aliviado, liviano, purificado y en paz.